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jueves, 18 de agosto de 2016

APO - TAN AWAN (CEBÚ)


Nos despedimos de Apo nadando con tortugas y llegamos a Tan Awan batiendo records de encadenamiento de transportes.

Pasamos la mañana en la Apo para poder hacer snorkel entre tortugas. A la 7 pasadas estábamos pidiendo el desayuno que nos tomamos con muuucha calma. Al parecer las tortugas están todas las mañanas, con marea alta alimentándose en la playa, frente al resort, pero sobre todo en una plataforma que hay nadando hacia la izquierda.


Vimos muchas tortugas, a muy poca profundidad, muy cerca de la orilla, tocábamos pie y todo. El agua estaba algo turbia por las olas, pero en algún momento llegué a ver 6 a mi alrededor, arrancando algas a mordiscos del suelo. Vimos alguna enorme. ¡qué bonitas son! y qué tranquilas. Te miran con esos ojazos tan dulces, como si fueras lo más aburrido del mundo. ¡¡¡Qué lujazo ha sido haber estado en esta isla y haber disfrutado de tanta vida y tanta belleza!!!

Salimos de la isla desde la playa de atrás (por donde vinimos) en un bangka al que llegamos metiéndonos en el agua hasta la cintura (de nuevo ;-P). En esta ocasión nos quedamos en ropa interior (al llegar a tierra nos cambiamos en unos servicios públicos).


Hoy toca día de viaje hasta Tan-Awan para nadar con tiburones ballena... Ha sido una decisión un poco dificil, pero finalmente nos decidimos a hacer este desvío en nuestra ruta...

En Malatapay cogimos en seguida un yipni a Dumanguete, allí un yipni a Sibulan (15PHP c/u). En el puerto de Sibulán cogimos un barco a Lilo-an en la isla de Cebú y allí un autobús a Tan-Awan, aunque nos pasamos de parada y nos bajamos en Oslob... Estábamos un poco despistados (por cierto, en Oslop tienen unos restos coloniales españoles impresionantes). Tuvimos que coger otro autobús en sentido contrario hasta nuestro destino. A pesar de la cantidad de transportes encadenados, no fue un viaje demasiado largo. Llegamos a Tan-Awan sobre las 17h. Buscamos alojamiento preguntando en varios resorts del lado de la playa, pero nos parecieron carísimos y uno ya no tenía habitaciones. 

Finalmente nos alojamos en una casa de huéspedes que por 700PHP,  con dos ventiladores, baño compartido y agua y café gratis a disposición, wifi muy regular pero mucha amabilidad, nos vino fenomenal.


El pueblo es un puñado de casas y resorts paralelos a la carretera general. Hay un restaurante con buena pinta que se llenó de locales a la hora de cenar, el "Big J´S". Pero nosotros nos decantamos por un negocio pequeñito y de aspecto descuidado, en la acera de enfrente. Nos gustó la familia que lo llevaba. Tiene hamburguesas y platos filipinos muy baratos, y café gratis :-). Cenamos de maravilla en el techadito del puesto y al día siguiente desayunaríamos aquí, después de la aventura matutina.

miércoles, 17 de agosto de 2016

APO - Inmersiones en puntos de Cogon y Chapel


Felicidad subacuática :-)

Después de un desayuno a base de muesli con plátano, bajamos al centro de buceo. Hoy había mucha gente entre buceadores y alumnos. De hecho la logística fue un poco caótica en relación al material y a los barcos: pocos recursos para tanta gente... Fuimos dos grupos distintos en dos bangkas y nosotros, nos sumergimos con uno (el nuestro) y salimos con el otro sin habernos enterado del cambio durante la inmersión.

INMERSIONES POR LA MAÑANA

La primera inmersión fue en el punto llamado Cogon. Me gustó mucho, vimos un par de culebras y una sepia que descubrí casualmente camuflada en un coral. Una pasada ver cómo reaccionó al verse descubierta. El hombre del National Geographic la estuvo siguiendo y filmando y por la noche, cuando editó las grabaciones, nos invitó a ver el resultado. ¡¡¡Espectacular!!!

La segunda inmersión, en el punto llamado Chapel, también nos gustó: caverna llena de peces, peces plateados y azules grandes patrullando una plataforma de coral. Color y movimiento. Había zonas de arena y zonas con el coral muy roto, probablemente por el último tifón gordo.



PASEO POR LA TARDE

Después de comer y siesta, Vic se quedó leyendo y escribiendo y yo me subí al faro para ver el atardecer. El sendero arranca del centro de buceo por unas empinadas escaleras, pero se llega pronto. Llegué justo para ver la puesta de sol. La silueta de Negros se veía nítida y despejada. Volví por otro camino con una pareja de valencianos, atravesando maleza y pasando por algunas casitas.


martes, 16 de agosto de 2016

APO - Inmersiones en puntos de Coco y Largaham

ANTERIOR: Sugar Beach-Isla de Apo

Inmersiones y paseos. Regalándonos los sentidos...

Dormimos fenomenal, con el balcón abierto de par en par, bajo la mosquitera, una brisa marina refrescando la habitación y el arrullo del mar.

La isla (y creo que el país entero) está lleno de gallos que se desgañitan a pleno pulmón desde las 5 de la mañana (o desde antes...), así que a partir de esa hora, empecé a conectar con el día, pero teniendo en cuenta que me dormí a las 22h, no está mal. Por otro lado, no me molestan nada ni el kikiriki de los gallos, ni el rumor del oleaje, ni el pájaro o el sapo que cantó bajo nuestra ventana, también a horas intempestivas.

INMERSIONES POR LA MAÑANA

A las 8 se suponía que salíamos para la primera inmersión de las dos a las que nos habíamos apuntado (la otra era a las 11). Así que azuzamos al personal de cocina porque se retrasaban con nuestro muesli con plátano. Y conseguimos que nos lo sirvieran en 20 minunos y no en 30, como tenían intención. Total para nada, porque llegamos al centro de buceo "tarde" pero los primeros. 

Allí estaba el "famoso" instructor español que se sonrió y nos dijo que tranquilameeeeeeente, que hasta las 8 aquí no se movía nadie. En fin, tomamos nota para el día siguiente :-)

Primero embarcaron el equipo pesado en la barquita donde iríamos al punto de inmersión, y luego embarcamos nosotros. Llegamos al barquito nadando con las licras, los plomos, la máscara y las aletas puestas. Una vez arriba nos encajamos sentándonos entre los equipos ya montados, y las piernas colgando sobre el agua. Habíamos bajado al centro con unas mochilas ligeras algunos enseres (toalla, gorro, gafas de sol...), pero era imposible llevar nada accesorio a bordo, así que las dejamos en la oficina del centro.

Saltamos al mar en el punto llamado Coco´s. La idea era dejarnos arrastrar por la ligera corriente que había, rodeando la isla hasta el punto donde nos esperaba la barca. La inmersión fue muy agradable, con una visibilidad de unos 20 mts. a pesar de que el mar estaba algo movido. El paisaje bonito, aunque no me pareció espectacular ni en coral ni en peces. Vimos serpientes culebreando entre el coral y alguna tortuga. Había esponjas enormes, en forma de globo, impresionantes. ¡Ah! también vimos un par de meros bastante grandes. 


La segunda inmersión fue a las 11:30 en el sitio llamado Largaham. ¡¡¡Me encantó!!!!! Buceamos paralelos a una pared tapizada de coral y esponjas, y nos movimos entre grandes rocas llenas de vida. Muchos peces pequeños, mucho movimiento y color. Tortugas y un pez comedor de coral enorme al que pudimos acercarnos hasta una distancia de poder tocarlo. Tenía heridas como de haber sufrido un ataque.  Mirase donde mirase estaba lleno de vida.


TARDE DE PASEO POR LA ISLA

Ya en tierra, después de ducha dulcificadora y descansillo en nuestro superbalcón, nos metimos una comida rica y abundante a base de espaguetis en el agradable restaurante. Después dimos un paseo por el pueblo hasta la costa opuesta, donde nos había dejado el bangka que nos trajo a la isla. Es un paseo muy recomendable porque se disfruta de la vida cotidiana de la gente, de su arquitectura y de sus inquietudes y su estilo de vida. Esta otra costa es pedregosa y con arena gruesa con trozos de coral. Colocados en orden, fuera del alcance del mar, descansan las barquitas pesqueras y se puede ver algún pescador preparando las redes para el día siguiente. Me pareció muy pintoresco.


En esta zona hay una laguna salada cerrada. Las orillas estaban llenas de peces muertos o boqueando, moribundos. Cuando le preguntamos a un local, nos dijo que era debido a las lluvias que habían caído hacía pocos días. Una pena :-(


lunes, 15 de agosto de 2016

SUGAR BEACH - ISLA DE APO


Llegamos y nos instalamos en isla pequeña pero llena de de tesoros...


Por la mañana (sobre las 9h), nos despedimos de Sugar Beach con pena. Por la orilla de la playa llegamos al río, cogimos un bangka pequeño (60 PHP los 2) que nos dejó al otro lado, allí cogimos una moto taxi (150PHP los 2) que nos dejó en la estación de autobuses y en seguida subimos a un autobus Cicar (de los amarillos que peinan las islas) que nos dejaría en una población intermedia, de camino a nuestro destino, donde nos subimos a otro autobús, que nos llevaría a Malatapay. El embarcadero de Malatapay está a un paseíto a pie, pasando entre los puestos, en el día de hoy vacíos, del famoso mercado que tiene lugar los miércoles, y que nos íbamos a perder.

A las 15:30 (una hora después de llegar a Malatapay) embarcamos en una bangka (300PHP c/u) a la Isla de Apo. Todos los pasajeros, 4 parejas de españoles y una de holandeses, íbamos al mismo resort: el Liberty. El Bangka nos dejó detrás de la isla, debido a los vientos y para alcanzar tierra, tuvimos que meternos en el agua hasta la cintura y recorrer un pequeño trecho sobre las rocas y piedras del fondo (y lo mismo nos pasó a la vuelta...). A mi no me importó demasiado, porque ya estaba bastante mojada de las salpicaduras del trayecto. Muy recomendable ir con ropa que se pueda mojar y lo que no se pueda mojar, bien protegido.


Para llegar al Liberty, atravesamos la isla por un sendero de hormigón, pasando entre un continuo de viviendas, negocios, huertas, animales, colegiales y, en general, gente metida en sus quehaceres y dándonos la bienvenida a Apo. Nos pareció sorprendente la densidad de población que percibimos, considerando lo pequeña que parece la isla.

El Liberty nos dio buena impresión. Es un resort con alojamiento y centro de buceo que incluye habitación y tres comidas diarias (2400 PHP). De las habitaciones que tienen, cogimos la número 7, que es de precio medio, pero no pudimos resistirnos a las vistas.

El resort está colgado de una ladera, sobre la playa principal, como si fuera una cascada. Tiene balcones de zonas comunes asomados al mar. Nuestra habitación me encantó, con mucho espacio, colores blancos, verdes y azules, baño y con balcón frente al mar. Es algo ruda pero con un sabor marino que me ha transportado. Hicimos muy bien en reservar porque al día siguiente llegaron unas parejas de españoles con las que salimos de Malapascua y ni consiguieron sitio en el Liberty ni pudieron comer aquí, donde tienen preferencia los inquilinos. Y además, les costó encontrar otro sitio.

Por otra parte, las inmersiones son mucho más baratas que en Malapascua 1000 PHP por inmersión, equipo incluido más 100 PHP de tasas al día por bucear en la zona.

La isla no tiene electricidad todo el día, así que, según para qué, es necesario estar pendiente (conectarse a internet, cargar baterías, pedirse un shake...). Además de que no se nos pase la hora de la cena, que es hasta las 19:30. De hecho, lo primero que hicimos tras dejar las cosas en la habitación fue apuntarnos a dos inmersiones para el día siguiente por la mañana y cenar frente a una agradable puesta de sol. 

Otra cosa: a las 22h se corta la luz así que a partir de entonces es poco lo que se puede hacer, salvo que lo hagas a la luz de una linterna.



RECOMENDACIONES

* Importante reservar el alojamiento con antelaciónNosotros reservamos en el Liberty  el día anterior desde Sugar Beach. Vale la pena reservar con antelación porque es un sitio muy solicitado. 
* Para el trayecto en bangka a la isla de Apo es muy recomendable ir con ropa que se pueda mojar, con sandalias con las que puedas andar dentro del agua por terreno inestable. Y protege lo que no se pueda mojar...


domingo, 14 de agosto de 2016

SUGAR BEACH


Día de relax en una playa salvaje y desierta...

Los gallos nos despertaron temprano y en cuanto empezamos a conectar con el día, el sonido del oleaje terminó de espabilarnos. Habíamos dormido y descansado de maravilla.

Después de zamparnos unos desayunos filipinos, con cafés con leche y un panckake de plátano (qué gozada levantarse y desayunar en un lugar así :D), nos dimos un paseo por la playa y unos chapuzones. A la vuelta echamos un vistazo al "Dive Resort" que es muy pìntoresco por la cantidad de cachivaches y cosas curiosas y originales que tienen integrados en la decoración. En toda la playa... ¡¡¡debíamos estar alojados cuatro gatos!!! Nos sentimos como náufragos paseando por esa playa desierta. Es también por ese motivo, que en esta época los resorts no limpian la playa, por lo que había algas, restos vegetales y algo de basura (sobre todo plástico, aunque no exagerado) traidos por el mar. 


Como habíamos desayunado mucho a medio día no teníamos nada de hambre, así que aguantamos con una cerveza y un shake hasta la cena.

Esta tarde nos llevamos un gran disgusto al darnos cuenta de que hemos traído un cargador equivocado para las baterías de la supercámara nueva que extrenamos en este viaje :O. Buscamos la manera de comprar un cargador pero no encontramos nada que nos sirviera. Luego Vic intentó adaptar el cargador eqivocado con resutlado de: uno de los cargadores de movil kaput, unas tijerillas de uñas estropeadas y el cargador equivocado con la carcasa de plástico recortada... Pero el apaño, ¡na de na!

Para aliviar el mal trago vimos una preciosa puesta de sol desde la orilla y terminamos el día con unas partiditas de billar.


sábado, 13 de agosto de 2016

SILAY-SUGAR BEACH (SIPALAY)



Sugar Beach: paseos, relax y puesta de sol...

Desayunamos en El Ideal al estilo filipino (huevos "sunny side up", arroz y chicha), recogimos las mochilas del hotel y cogimos un gypny (50PHP los 2) en el mismo punto donde nos había dejado el autobús el día anterior. Nos bajamos en una de las estaciones de autobuses de Bacolod, pero no era la que nos interesaba, así que cogimos una moto-furgonetilla suuupercochambrosa, que arrancaba con un puente (unos 50PHP los 2), que nos dejó junto a un autobús (160PHP c/u) que nos llevó a Sipalay en un viaje que duró unas 4h. 


En la estación de autobuses de Sipalay cogimos una mototaxi (150PHP por los 2) al embarcadero y allí, una minibangka de pescadores (60PHP por los 2), con las redes y todo, tripulada por un adolescente y un niño, que nos dejó en la playa de Sugar Beach. Llegamos al resort que teníamos reservado, el Sulu Sunset Beach Resort, en un paseo por toda la playa pues está situado casi al final, a pie de unas frondosas colinas.


El Sulu Sunset nos encantó a primera vista y encima llegamos a tiempo para ver la puesta de sol con una San Miguel en la mano... Es un sitio, tranquilo, con un agradable y refrescante jardín con arbustos, palmeras y flores. Las cabañas son de estilo filipino, muy coquetas y con detalles que nos encantaron (además de la decoración, perchas, estanterías, focos para leer en la cama...). Baño incluido, hamaca e internet en toda la zona. La parte común de recepción y restaurante es ámplio y está sobre en playa sobre la arena, abierto, pero protegido con un techo alto y mallas estratégicamente instaladas para protegerla del viento. Superagradable por las vistas, la brisa, el ambiente, la tranquilidad, el hilo musical, el billar, la ambilidad de las chicas... ¡¡¡todo!!! Y en cima pudimos pagar en euros (50PHP el euro), que nos vino fenomenal.


Después de cenar, nos quedamos hasta tarde navegando en internet y escribiendo. Había algunos huéspedes más, pero muy poca gente. Nos sentimos en la gloria :D

viernes, 12 de agosto de 2016

BANTAYAN-SILAY (ISLA DE NEGROS)


Viaje a Silay, donde pasamos la tarde y pernoctamos para seguir viaje al día siguiente.

El despertador sonó a las 7 y 10 minutos después, yo estaba dentro del mar dándome un refrescante chapuzón frente a nuestro resort. Sensación de felicidad :-)

Recogimos y nos fuimos al puerto de Bantayán, que está en el oeste, al otro lado de la isla. Para llegar, cogimos una mototaxi (10PHP por los 2) que nos dejó junto a una furgonetilla (50 por los 2), que nos llevó al puerto. Solo hay un barco al día Bantayán-Cádiz (Negros) que sale a las 9h, pero conviene estar antes porque hay que embarcar en un barquito que nos acerca al ferry (al menos eso es lo que hicimos nosotros).

El crucero duró unas 4h cómodas, que aprovechamos para leer y dormir. Me atrevería a afirmar que viajar en los asientos de la parte de media y atrás del barco es más cómoda, menos movida y ruidosa por el aire.

Llegamos a Cádiz, en la isla de Negros, y en el puerto cogimos una mototaxi hasta la estación de autobuses, que es un trayecto corto (unos 3-4 kms.). El conductor intentó cobrarnos 175PHP, diciendo que por ser "un vaje especial", pero sin explicarnos a qué se refería, así que nos hicimos los tontos y le pagamos 75PHP. Protestó un poco pero al final se conformó de sospechosa buena gana... :-)


Nada más llegar a la estación de autobuses nos subimos en uno que nos llevaría a Silay en un viaje de unas 4h., creo recordar. Nos bajamos en el centro de Silay (eran como las 14h), al lado del parque de la ciudad. No teníamos reservado alojamiento, pero tiramos por la acera, pasando frente a la catedral, hasta que nos topamos con la Valdevia Pension House, preguntamos, vimos algunas habitaciones disponibles y nos quedamos. Habitación amplia y correcta, con baño, aire acondicionado e internet en zonas comunes. Además tiene un restaurante. Está en una de las casa históricas de Silay. 600PHP (tienen habitaciones más caras y más baratas, esta era la que les quedaba disponible).

Comimos muy bien en un italiano que recomienda la LP. Compartimos unos espagueti con bola de carne y unas bolas de calamar, raciones grandes. Pero luego pensamos que nos hubiera apetecido más comer en El Ideal, una cafetería-restaurante-pastelería con mucha solera y una buena elección de platos locales.... Como nos quedamos con el gusanillo, desayunamos allí al día siguiente. Vale la pena al menos entrar para cotillear los productos que tienen expuestos a la venta.


Silay nos pareció una ciudad un poco gris, pero nos sentimos bien paseando por sus aceras, carretera arriba, carretera abajo, admirando sus bonitos edificios de época colonial. Además, aprovechamos para entrar en un hipermercado enorme para cotillear los productos, marcas, formatos y cualquier cosa curiosa... Es algo que hacemos en todos nuestros viajes. Además cambiamos los dólares que traíamos en un "Money Gram" porque calculamos que íbamos a necesitar más pesos y no sabíamos si más adelante, en corto plazo, podríamos cambiar...