Dos inmersiones y reserva de inmersiones para el día siguiente.
Desayunamos a las 7am unos deliciosos crepés rellenos de plátano y unos cafés. También había fruta, cereales con leche, tostadas, mermeladas y nocilla. Si uno va a bucear, es importante desayunar bien :)
A las 7:50am estábamos en el centro de buceo, una caseta de madera en la playa, donde nos dieron escarpines, aletas y el jacket. Los plomos y las botellas ya estaban en el barco, al que llegamos desde la orilla, metiéndonos en el agua hasta las rodillas.
Los barcos de buceo eran muy bonitos, de madera, pintados con alegres colores, espaciosos, con la parte central techada y acceso a la proa, que estaba descubierta.
Navegamos a una zona cerca de la costa e hicimos nuestras dos primeras inmersiones en la isla. Bajo la superficie, la visibilidad era muy buena, unos 25 metros, y la temperatura del agua de 28ºC. Como ya hicimos en las islas Tongian, Vic y yo buceamos con nuestras camisetas de licra, pero el resto de buceadores fue con body de manga y pierna larga, que además estaban fríos y húmedos cuando se los calzaron, un agobio solo de pensarlo. Lo que sí nos pusimos, fueron escarpines en los pies para encajar las aletas y que luego nos vinieron fenomenal para volver a la playa desde el barco, pues tuvimos que andar sobre una zona de algas, donde no veíamos bien lo que pisábamos.
Vimos muchas tortugas, algunas muy cerca, descansando en grietas o sobre alguna esponja y nadando al rededor. Me parecen preciosas y son muy mansas y tranquilas. Nos miraban con bastante indiferencia y nadaban con elegancia y parsimonia.
Buceamos paralelos a una pared vertical de bastantes metros de profundidad (en algunas zonas se perdía de vista en el avismo), tapizada de corales, algas y esponjas de diferentes colores: amarillos, naranjas, fuxias, azules, violetas, verdes... No eran tan grandes como los que vimos en alguna de las inmersiones en las Togian, pero estaban llenos de vida mucho más variada y abundante: peces de los tipos mariposa, ángel, murciélago; algunos peces león, una barracuda solitaria y enorme muy cerca, peces cofre, algunos bastante grandes, peces loro, peces flauta, peces globo...
Anémonas enormes y extensas, con tentáculos cortos, como alfombras de pelo, con sus peces payaso defendiéndolas de nosotros con valentía. Algunos corales enormes con forma de bola, tapizados también de pequeños tentáculos, que daban ganas de acariciar para comprobar su tacto. Corales duros y corales blandos con formas muy diversas. El Dive Master nos señaló algunos crustáceos minúsculos escondidos en el coral y una pequeña babosa negra con rayas amarillas que nadó con el movimiento y la gracia de una bailaora flamenca.
La zona de arena, cerca de la orilla, estaba llena de estrellas de mar, algunas como la palma de mi mano, de deferentes tonos de naranjas y amarillos, con la parte central ancha y prominente hacia arriba y con filas de cuernos negros sobre cada brazo y en el centro. Preciosas.
Ya en la isla, comimos, descansamos un poco y dimos un paseo por el bosque, siguiendo uno de los caminos que había detrás del resort, pero nos volvimos pronto porque quedaba poca luz y parecía fácil desorientarse.
Antes de la cena, acordamos dos inmersiones para el día siguiente por la mañana y una nocturna.
SULAWESI CONNECTION (by Vic): "Qué pena más grande"