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viernes, 26 de agosto de 2016

PANGLAO-CEBÚ


Viajamos a Cebú en nuestro camino de vuelta, rumbo a Manila donde pondríamos fin a nuestro viaje.


Tras un chapuzón mañanero en la piscina, con rescate de un cangrejo que corría por el fondo, desayunamos unos bollos con café que habíamos comprado el día anterior, recogimos y nos marchamos al hotel de Tagbilarán para recoger las mochilas y dejar la moto. Y de allí andando al puerto para coger el barco a Cebú. En seguida embarcamos en el que salia a las 9:20h. Cometimos el "error" de facturar el equipaje, porque en esta ocasión no era necesario. Fue la inercia de ver los mostradores y no pensarlo, lo que nos costó 200PHP (los 2) + 800PHP (los 2). El viaje duró 2h cortas.

En Cebú cogimos un taxi (87PHP) que nos llevó al Kiwilodge Hotel (que habíamos reservado el día anterior): habitación espaciosa doble con baño, AC, wifi y TV. Nos pareció muy correcta. El comedor y zona común es fresca, amplia, abierta y está a pié de calle. Tiene billar. Es muy cómoda.

Estos últimos días (desde que llegamos a Bohol) pasamos mucho calor, más que en el resto del viaje, lo que nos cansó más de la cuenta, con una sensación continua de pringue y sed.

Comimos en el hotel, nos duchamos y salimos hacia la Basílica del Santo Niño, que es de lo más famoso que tiene Cebú. De hecho, los viernes, como hoy, se cortan al tráfico las calles que la rodean y se da una misa "multitudinaria" al aire libre, a la que asisten, entre otros, peregrinos que llegan para visitar la pequeña figura del Niño.



SIGUIENTE: 

jueves, 25 de agosto de 2016

PANGLAO

Salimos temprano hacia la playa Doljo y desayunamos en el único resort que encontramos abierto, donde medio "acampamos" durante toda la mañana. Aprovechamos y dejamos la moto aparcada dentro del resort, esperando que el guarda de seguridad nos la hiciera sacar de allí, en cualquier momento, pero no fue así.

La marea estaba muy baja, pero utilizamos un muelle flotante del superresort que hay allí plantado y que entra en el mar los metros suficientes como para poder meterte y nadar sin rozar las algas o tocar el fondo. Tuvimos que nadar unos metros más mar adentro para llegar a una zona con suficiente profundidad para estar cómodos. Por el camino vimos un montón de preciosas estrellas de colores que iban del naranja al crema, con cuernos en la corona central. Y por fin llegamos a una zona con algo de coral poblado de peces de diferentes colores. Eran como islas-acuario, muy bonito y la transparencia del agua y la luz del sol que se filtraba ayudaron a recrear esos pequeños mundos mágicos.

La playa me gustó mucho. Es de arena blanquísima, tiene árboles que dan frescas sombras y tiene resorts, pero estaban aletargados y a una distancia de la orilla. Había muchas bangkas, pero no molestaban, al contrario, daban un aire pesquero y tradicional a la playa. Y en general, poca gente (y menos turistas). Desde luego ¡¡¡me gustó mucho más que Alona!!! Si lo que buscas es tranquilidad y paisajismo, esta es tu playa. Si buscas ambiente, ligoteo y diversión, mejor Alona.



Comimos en el resort de la playa unos cangrejos y calamares con arroz que nos encantó. Muy Recomendable.


Sobre las 15h volvimos al hotel, nos dimos un chapuzón en la piscina y nos relajamos... y ya de noche, nos acercamos a la iglesia de San Agustín, que estaba de fiesta: noria, barco pirata, juegos de azar, comida... y mucho ambiente, pero en seguida lo recorrimos así que buscamos un sitio donde cenar que fue un restaurante que está enfrente, todo forrado de madera con mesas fuera.



SIGUIENTE: Panglao-Cebu

miércoles, 24 de agosto de 2016

BOHOL-PANGLAO


Baño matutino en el río y ruta a Panglao, pasando por el hotel de Tagbilarán para reorganizar el petate ligero que llevaríamos con nosotros.

VUELTA A TAGBILARAN

En cuanto nos levantamos, nos pusimos los bañadores, cruzamos el río a nado por el embarcaderito del resort y seguimos el camino que va paralelo al río por ese margen hasta que no pudimos seguir más. Entonces nos metimos en el agua y medio nadando, medio caminando, donde hacíamos pie, nos acercamos a las cataratas. Fue divertido y refrescante. El agua del río no estaba fría. Tiene un color verde esmeralda, que no permite ver el fondo. Hay que tener cuidado al nadar o andar porque hay troncos y rocas que no se ven.

Pensábamos haber vuelto nadando, ayudados por la corriente, pero el río no tiene casi corriente y 600mts nos parecieron mucho tiempo y empezábamos a tener hambre. Así que deshicimos el camino, como habíamos venido, que además es agradable, pasando junto algunas casitas aisladas. Todavía quedaban algunas mujeres haciendo la colada en el río.

Desayunamos muesli con frutas y yogur, que recomiendo ¡¡¡riquísimo!!!, con el equipaje ya con nosotros, para no tener que subir y bajar el tramo de escaleras y el paseo hasta nuestra cabaña, y nos marchamos rumbo al Nisa Travelers Hostel en Tagbilarán, donde estaban las mochilas. La idea era coger algunas cosas para completar el pequeño equipaje que llevábamos y seguir viaje a Panglao en la moto, dejando el grueso del equipaje allí (donde nos estaban cobrando 50 PHP por día).


PANGLAO

En Panglao nos alojamos en el Calypso Resort (que habíamos reservado), en una habitación con porche, baño, ventiladores y wifi. Las habitaciones y la zona común estaban situadas alrededor de un jardincillo, con árboles y palmeras, y a la piscina. La zona común es agradable. El hotel incluye una moto gratis que intentamos aprovechar: Vic me dio unas nociones para conducirla, y así ir cada uno con una moto, pero me sentí muy insegura pues no solo es manejarla, sino conducirla entre perros, gatos, cabras, gente (¡niños!), motos, triciclos... No me vi con los reflejos suficientes para que la probabilidad de pegármela o atropellar a alguien fuera razonablemente baja...


Después de refrescarnos, comer y descansar, nos acercamos a la playa de Alona, que, al parecer, es la más turística de la isla, incluyendo Bohol... Y cuando la vimos, no entendimos porqué. Un montón de restaurantes, resorts y centros de buceo encadenados y eclécticos, demasiado cerca de la playa. Con marea alta, la playa casi desaparece en algunas zonas. Y en cuando la tarde empezó a dar paso a la noche, la arena se llenó de mesas para servir cenas. Luces, gente, música, vendedores, masajistas... Un poco agresivo para los sentidos, pero después de un paseo por toda la playa, cotilleo de los negocios y unas cervecitas, nos mimetizamos con el ambiente y nos animamos a cenar sobre la arena, cerquita del mar una pizza que nos supo a gloria. Y of course, unos shakes de frutas, que son la estrella por estas tierras.


Preguntamos en un centro de buceo la posibilidad de hacer esnorkel en la isla de Balicasang, pero nos lo desaconsejaron por el viento, que tal y como está entrando, hay muy poca visibilidad en la zona, y nos recomendaron, con mucho acierto (y amabilidad), que fuéramos a la playa de Doljo, donde el mar estaba en calma y la visibilidad sería buena. Así que ese sería el plan para el día siguiente.


martes, 23 de agosto de 2016

BOHOL EN MOTO, SEGUNDA PARTE


Ruta de Ubay a Carmen. Pernoctamos en el Nuts Huts Lodge (antes de Loboc). Por el camino tuvimos un pinchazo.

Nos despertamos sin prisas y desayunamos en un puesto que había frente a nuestro hotel, frente al mar. Platos caseros y alimenticios: pollo, cerdo, tallarines y arroz. Y para completarlo, un bollo con un café en una de las muchas pastelerías que hay por todas partes. Y de paso, dimos un paseo por el mercado. Nos encanta curiosear los mercados, pero los que hemos visto hasta ahora en Filipinas, no nos han parecido muy interesantes. Lo único  que nos ha llamado la atención son las pescaderías por los peces aguja que venden.

"Desayunados y cagados," seguimos ruta motera hasta Ubay (primero por la costa y luego por el interior), y de allí a Carmen, donde comimos un delicioso "lechon madok" (pollo asado) en un restaurante de la carretera principal, adornado con vasijas de barro. Y de Carmen al Nuts Huts Lodge, que está antes de llegar a Loboc y que fue donde nos alojamos.



Al salir de Carmen, nos dimos cuenta de que habíamos pinchado la rueda de atrás, pero tuvimos la suerte de que a pocos metros había un negocio de vulcanizados, donde nos la arreglaron diligente, silenciosa (nadie nos dirigió una palabra), barata y eficazmente (50 PHP).

Llegar al Nust Huts fue una pequeña aventura en sí misma, primero encontrar el desvío, más o menos fácil, prestando atención. Te metes por un camino de sube y baja lleno de baches, piedras y grava. A mitad del tortuoso camino preferí bajarme de la moto para minimizar el riesgo de volver a pinchar o lo que es peor, caernos. Y al final del camino, que se hace largo, te topas con unas escaleras que caen empinadas hacia abajo, desde donde no se ve el final... El lugar se hacía de rogar!!!!. Cansados y sudorosos emprendimos la bajada agradeciendo el poco equipaje que llevábamos, pensando especialmente en la vuelta :-D. Y poco a poco, nos fuimos sumergiendo en un vergel metido en el valle que forma el río. El sitio nos gustó mucho. No habíamos reservado pero nos dieron una cabaña situada al final del resort, a un paseo de la recepción y el restaurante, escaleras incluidas. Con baño, ventiladores y mosquitera en las camas (dos). El resort no tiene wifi. Las cabañas están frente al río, entre árboles y jardincillos (900PHP).

Por la noche vimos algunas luciérnagas flotando en la oscuridad y sonidos extraños comenzaron a sonar. Estábamos en la selva :-). Nos sorprendieron los barcos-restaurante que pasaron delante, navegando por el río con música de viejas glorias en un volumen ligeramente elevado. Menos mal que no fue por mucho tiempo.


El restaurante es muuuy agradable, un balcón asomado al valle, todo de madera y nipa,  con un hilo musical de lo más relajante. Hamacas, colchones, butacas... Muy bonito. Y además tienen mucha información sobre qué hacer en Bohol.

lunes, 22 de agosto de 2016

BOHOL EN MOTO, PRIMERA PARTE


Con un pequeño petate, pasamos dos días recorriendo la isla en moto. En este primer día recorrimos la carretera costera de Tagbilarán a Lomboc y luego subimos por el interior hasta las Colinas de Chocolate. Pernoctamos en Jagna.

Desayunamos en el comedor del hotel que es un espacio amplio y agradable,  parcialmente descubierto. El desayuno estaba incluido en el precio de la habitación y fue un "desayuno continental" a base de tortilla francesa, arroz, pan tostado con mantequilla y unas rodajas de pepino. Café a tutiplén.

Después hicimos un pequeño equipaje para pasar dos o tres días moteros recorriendo la isla y dejamos el resto del equipaje en consigna del hotel (100PHP por día/ habitación), y las cosas de valor en su caja fuerte (no se lo que nos cobrarán).

Y montamos en nuestra jaca, que tendría que llevarnos por esos caminos de dios...

El primer día hicimos la carretera costera de Tagbilarán a Lomboc y luego subimos por el interior hacia las Colinas de Chocolate, parando por el camino en un "ecoparc" (10PHP c/u) para dar un paseo por el impresionante bosque que hay "plantado por el hombre" y en un mariposario agradable (40PHP c/u), sobretodo por el guía que nos tocó, que nos hizo unas fotos muy graciosas con el móvil, poniéndonos alas de mariposa. El mariposario hubiera sido un sitio ideal para comer, pues tenían cosas ricas a buen precio, pero ya habíamos picado antes y no teníamos hambre, así que solo nos tomamos unas cervezas, unos cafés y unos helados. Muy recomendable probar los helados, que son caseros de frutas (los probamos al ver el éxito que tenían entre los parroquianos).


Las Colinas de Chocolate (50PHP c/u) nos parecieron pintorescas. Para contemplarlas hay que subir a un mirador, primero en moto y luego por unas escaleras. Está en lo alto de una de estas colinas. Como estamos en época de lluvias las colinas estaban verdes, pero al parecer en la época seca, la vegetación que las tapiza se seca y se vuelve oscura, dando a las colinas un aspecto achocolatado.


La carretera desde Lomboc hasta el cruce al mirador de las colinas es muy pintoresca y variada ¡una gozada para la vista! Después seguimos ruta por el interior, serpenteando, subiendo y bajando por una zona montañosa. Notamos cómo la temperatura iba bajando... Pasamos por aldeítas y la gente nos sonreía y saludaba efusivamente, especialmente los  niños, o nos tocaban el claxon para llamar nuestra atención. Fue muy divertido.


Cogimos una habitación en el DQ Lodge de Jagna (750PHP), habitación doble  espaciosa, con baño. AC, TV, terracita (compartida) y wifi , que está frente al mar. Después de  descansar y refrescarnos, salimos a cenar. Detrás del mercado encontramos una zona de pinchos (que deben montar solo para cenas) donde se congregaba la gente para zampar en compañía. Tenían mesas para sentarse, así que nos animamos y nos mezclamos con el ambiente. Los pinchos variados que elegimos nos supieron a gloria, acompañado con un arrocito y una pepsi.

domingo, 21 de agosto de 2016

SIQUIJOR-BOHOL


Viaje a la isla de Bohol.

Nos levantamos tranquilamente pero temprano para visitar la catarata Lugnason que ayer nos quedó en el tintero. Desayunamos en el mirador de la playa donde tenemos nuestra cabaña, con viandas que habíamos comprado el día anterior en un super, y salimos hacia la catarata, que quedaba bastante cerca, pero al llegar nos encontramos con la decepcionante sorpresa de que estaba totalmente seca por el fenómeno del niño, según indicaban los carteles. Al parecer llevan 4 meses de sequía en la zona... ¡Claro! ahora nos explicamos porqué no nos está lloviendo en pleno monzón, en una zona del planeta que está especialmente expuesta...

El día anterior habíamos consultado en una web los horarios de los barcos a Bohol, y habíamos visto que había dos: uno a las 9h y otro a las 12:30. Decidimos coger el segundo para aprovechar la mañana en la isla, así que todavía teníamos tiempo. Yo me di un chapuzón en nuestra playita con la marea alta y Vic se quedó leyendo plácidamente en el techado-mirador.


Cuando llegamos al puerto comprobamos que en realidad el barco Siquijor-Bohol salía a las 13:45h... Teníamos tiempo de espera..., pero podríamos no haber llegado... Lo importante que es preguntar directamente a la fuente!!! (la señora de nuestra cabaña no tenía ni idea cuando le preguntamos).

En esta ocasión también tuvimos que facturar (900PHP c/u + 50PHP por mochila facturada). El barco fue primero a Dumenguete y de allí a Bohol, en un viaje que duró unas 3h. El principio fue bastante movidito y la tripulación nos repartió bolsas por si los vómitos...

Una vez en Tagbilarán (Bohol), llegamos al hostal que teníamos reservado a patita (unos 2km) porque no nos quedaba mucho dinero y preferimos no gastar hasta poder sacar de un cajero. Cogimos una habitación con AC, baño compartido (750PHP), con el desayuno incluido y Wifi. Está en el centro de la ciudad, que es muy animado, tiene bastante tráfico y varios centros comerciales. Alquilamos una moto en el mismo hotel, que nos entregarían a las 7:30 del día siguiente.

RECOMENDACIONES

* Asegúrate de los horarios de los ferrys para salir de la islaRecomendable preguntar directamente a la fuente para que no haya sorpresas.


sábado, 20 de agosto de 2016

SIQUIJOR en moto


Pasamos el día recorriendo la isla moto. 

Desayunamos en una terraza que está siguiendo la carretera desde nuestra zona, con el mar a mano derecha. El restaurante está justo frente al desvío a la catarata LugnasonA esas horas, fue el único sitio que encontramos abierto, pero desayunamos muy rico.

* Vimos el impresionante árbol centenario (Old enchanted balete tree) y metimos los pies en el estanque de los peces que te hacen una pedicura ;-) (5c/u + 10 PHP por el "aparcamiento").
* Nos pegamos un chapuzón en las cascadas Cambugahay, (10PHP por el "aparcamiento", por llagar a la catarata no cobran... todavía). 
* Visitamos un mariposario (100PHP c/u, muy caro, carísimo,  pero nos gustó bastante, vimos otro más adelante, en Bohol, por 40PHP c/u). 
* Subimos  a la montaña, en el centro de la isla, a una torreta mirador, desde la que vimos más bien las copas de los árboles que la rodean, y la tormenta que se acercaba...


Cominos en una hamburguesería de Larena, a la que llegamos lloviendo y algo mojados. Ha sido el primer día del viaje en el que nos hemos mojado algo con la lluvia y ha sido poca cosa :-)

Después de comer, seguimos por la costa, por una carretera preciosa, con unas vistas espectaculares de la costa, la playa y el mar que, estaba como un plato, arena blanca, manglares, bangkas de vivos colores, aldeas adormiladas... Un paisaje de postal!!!


Volvimos a nuestra cabaña bastante cansados pero muy contentos del día tan bonito. Y después de refrescarnos y descansar un poco, nos fuimos a cenar al Marco Polo, un restaurante italiano muuuy agradable (y con buena wifi) en la carretera, desde nuestro sitio, con el mar a mano izquierda.

martes, 9 de agosto de 2016

MALAPASCUA-Inmersión en Monas Shoal


Avistamiento de tuburones zorro y paseo hasta el faro de la isla.

AVISTAMIENTO DE TIBURONES ZORRO

El despertador sonó a las 4:30 porque habíamos quedado en el centro de buceo a las 5:30, que está en el extremo opuesto del paseo playero. Desayunamos algo ligero en el porche de nuestra cabaña (que habíamos comprado el día anterior) y nos encaminamos aún de noche hacia el centro. Allí, nos prepararon nuestra caja de equipo, todo menos las máscaras y los trajes, que traíamos con nosotros de Madrid. En el caso de los trajes, nosotros buceamos con licras, en mi caso, una de manga corta y otra de manga larga por encima, pues el agua está a unos 29 grados y la licra me es mucho más cómoda. 

Nuestro dive master, nos explicó la inmersión con un esquema. Iríamos con él, pues al bajar a profundidades superiores a 18 metros y tener nosotros solo el Open Water y no el Advanced, no nos permitieron ir solos. Nos fastidió mucho, pero bueno, al final pudimos hacer la inmersión por el mismo precio que el resto, tras la negociación del día anterior (1.500PHP c/u).

Embarcamos en la playa, frente al centro y navegamos unos 40 minutos hasta el punto de inmersión, llamado Monas Shoal. El mar estaba algo agitado y el barco se movió un poco. Habíamos tomado una biodramina con cafeína con el desayuno, no fue mala idea...

Nos zambullimos en el mar, nuestra primera inmersión después de dos años en "dique seco" y he de decir que me sentí fenomenal, como pez en el agua ¡¡¡un placer!!! 

La primera impresión bajo la superficie fue de penumbra y buena temperatura. Apenas estaba amaneciendo y el cielo estaba algo cubierto. El paisaje me pareció lúgubre, sin color ni movimiento.

Bajamos a 24 mts y avanzamos hasta el punto de observación de los tiburones zorro, que en esta zona están muy protegidos (son la joya de la isla). Allí nos juntamos con otros buceadores apostándonos en las líneas de observación y moviéndonos en un pequeño radio en busca de los protagonistas de Malapascua. ¡¡Y por fin los avistamos!!, estaban a unos 15 mts frente a nosotros, dando pasadas en círculos. Aparecían y desaparecían, pero podíamos distinguir bien su silueta, tan elegante, sus ojos de botón, sus bocas abiertas... Vimos varios y uno se nos acercó a unos 10 mts o menos. Pensé que nos pasaría por encima, pero en un rápido quiebro dio media vuelta y desapareció en la penumbra.


Fue espectacular. Son tiburones preciosos. Fue un auténtico lujo poder verlos porque son animales muy amenazados, que además viven a grandes profundidades y es insólito poderlos observar a pocos metros de la superficie. En este enclave, los tiburones suben para ser limpiados por peces limpiadores que se comen los parásitos que se les incrustan en la piel.

PASEO AL FARO


De nuevo en tierra, comimos en el Ging-Ging Restaurant Garden y yo me fui a explorar la isla mientras Vic se quedaba en la cabaña de siesta, lectura y escritura. Intenté hacer snorkel en un manglar, pero la marea estaba muy baja y las algas muy a ras de la superficie. El manglar es bonito, pero estaba lleno de plásticos, una pena. En el barro bajo las copas y entre las raíces de los árboles vi saltarines del barro, que, como si fueran sapitos, iban saltando a mi paso.

Luego fui al faro, en el norte, al otro extremo de la isla. Llegué gracias al mapa ofline instalado en el móvil y preguntando, porque el sendero que finalmente sube al faro está bastante escondido. El faro es un cilindro blanco, alto y estrecho que creo que está abandonado. Las vistas no son muy allá a la hora que llegué, pero me da la impresión de que se pueden ver unos atardeceres preciosos, si se dan las condiciones.


Volví bastante cansada y cocida porque el camino discurre despejado, sin prácticamente sombras. Recomendable hacerlo con agua y con gorro, o mejor, sombrilla. Me hubiera gustado llegar al brazo de mar con dos playas, un punto panorámico que hay bajo el faro. Estuve muy cerca y luego ya no tuve tiempo.

De vuelta en la playa frente a nuestro alojamiento, me metí a remojo durante una hora, disfrutando del atardecer, el paisaje y el ambiente.

RECOMENDACIONES


* Si buceas, valora tomarte una biodramina con cafeína, especialmente si vas a navegar un buen trecho.

Se puede bucear con licras. La temperatura del agua la permite y son mucho más cómodas que los neoprenos de los centros de buceo. Nosotros trajimos de casa, tanto las licras, como las máscaras.
* Si paseas por la isla, llévate una sombrilla y protégete bien del sol.

INFORMACIÓN INTERESANTE

* Vida secreta del tiburón zorro


viernes, 5 de agosto de 2016

MADRID-CEBU. Rosario de vuelos

Nuestro vuelo salió de Madrid el 5 de agosto, el primero de cuatro que nos llevarían a Cebú City en el corazón de Filipinas, donde llegaríamos dos días después, el 7 de agosto.


Este fue el rosario de vuelos:


*Madrid-París: 2,5 horas de viaje y 2 de conexión en París. El avión salió de Madrid a las 19.30, con 1h de retraso.

*Vuelo París-Shangai: 10 horas de vuelo y 11 de conexión en Shangai, debido a un retraso del siguiente vuelo a Manila, cuyo motivo no nos explicaron. 


Hubo situación de nerviosismo entre los que esperábamos el vuelo a Shangai, pues había gente que como nosotros, teníamos conexiones muy justas en Manila. En previsión de perder nuestro vuelo Manila-Cebú pedimos un justificante del retraso para luego poder reclamar.



Tanto la información como la atención que nos dio el personal del aeropuerto, fue escasa. Antes de que empezaran a repartir galletas y agua, ya muy tarde, nosotros habíamos improvisado una cena a base de tallarines, pero para conseguirlos Vic se metió en un pequeño lío. Salió en busca de un cajero para sacar yuanes, en vista del robo de comisión que suponía cambiar unos euros en el puesto de cambio que había dentro. El problema fue al pasar de nuevo los controles de policía para volver a entrar: tuvo que dar un montón de explicaciones.

Pasamos el tiempo leyendo y dormitando. El cansancio se iba notando. Ni siquiera conseguimos conectar con la wifi gratuita del aeropuerto :(

*Shangai-Manila: 3,5 horas de vuelo y de 2 de conexión en Manila, con retraso incluido. Llegamos con la lengua fuera y justitos en hora para facturar las mochilas. Estábamos convencidos de que perdíamos el vuelo, pero no solo no lo perdimos, sino que tuvimos que esperar bastante para embarcar. ¡Benditos algunos retrasos! ;P

Llegamos a la terminal desde donde salía el vuelo a Cebú en un autobús gratuito que recorre las diferentes terminales.


*Manila-Cebú: 1,5 horas de vuelo y ¡¡¡por fin en Cebú City!!!

Aún quedaba coger un taxi y llegar el hotel que habíamos reservado desde el aeropuerto de Manila, paro ya era pan comido. ¡¡¡Habíamos llegado sanos y salvos!!! muuuuuuuy cansados pero satisfechos. Nos pusimos a la cola para los taxis que, aunque muy larga, corrió fluida y en poco tiempo estábamos en el Mayflower Inn.

Ya en la habitación, quedamos inconscientes sobre la cama durante dos horas cual muñecos de trapo, el tiempo que necesitamos para recuperar las fuerzas mínimas que necesitamos para arrastrarnos en busca de algo que echarle al estómago, bastante desorientado por el descontrol de comidas y guarrerías que le habíamos echado hasta el momento, desde que salimos de la ya lejana Madrid.

Nos decidimos por un cutrechiringuito local que había en la esquina y que nos gustó más que las franquicias y restaurantes de comida rápida que había a lo largo de la carretera. Nuestra primera comida en el país: una sabrosa sopa de arroz con pollo. Nos reconfortó y nos sentó de maravilla. Estábamos a 7 de agosto.

RECOMENDACIONES


*Lleva en la mochila de mano una botella rellenable para poder coger agua cuando se pueda, y algo de comida por si acaso, aunque sea tipo frutos secos, barritas energéticas, galletas...

*Ten en cuenta que si necesitas cambiar dinero en la parte internacional de cualquier aeropuerto, la comisión puede ser brutal.

viernes, 17 de julio de 2015

CHORRERAS EN EL VALLE DEL CABRIEL

Objetivo: refrescarnos en el entorno acuático de Las Chorreras del río Cabriel (Cuenca). Distancia Madrid-Enguídanos (que es el pueblo más cercano a este paraje): 235,6 Km (unas 2 horas y media). Y de Madrid-La Graja de Iniesta (que es donde nos alojamos): 236 Km.


Huyendo del bochorno madrileño, en cuanto llegó el fin de semana salimos de la ciudad en busca de frescor y desconexión, pernoctando el sábado en algún lugar cercano a nuestro objetivo.

En esta ocasión fue en el hotel Pepe I que no recomiendo, situado en La Graja de Iniesta.


Comimos en Enguídanos, en una posada situada a la entrada del pueblo (recomendable) y después fuimos a Las Chorreras, con la intención de pasar por allí la tarde. Dejamos el coche en un polvoriento y masificado aparcamiento, al que nos fue algo complicado llegar por una estrecha y mal tratada carreterilla.

Las Chorreras son una sucesión de cascadas, pozas, corrientes y toboganes por las que resbala el agua calcárea del río Cabriel. El agua del río tiene un todo blanquecino-turquesa por la cal que lleva disuelta. Y se desliza entre rocas amarillentas y anaranjadas, con formas sorprendentes que me recordaban a pieles quemadas o de extraños animales. Parecía como si tuvieran vida. Muy bonito.


El paisaje y el entorno es espectacular, pero el río estaba masificado de gente. Parecía un parque acuático y nos fue difícil encontrar un sitio tranquilo donde reposar. Aún así, disfrutamos de varios chapuzones de lo más agradables. En algunas pozas se puede nadar.

Muy recomendable, pero en otra época del año.

Para cenar, nos fuimos a Venta de Contreras, situada junto a la presa del Embalse con el mismo nombre. El sitio me encanta. Es tranquilo, bohemio y tiene una preciosa vista a la presa. Preparan deliciosas pizzas caseras y tuvimos la suerte de coincidir con un concierto de soul en vivo y en directo. Fue el contrapunto ideal del jaleo vivido en Las Chorreras ;P