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jueves, 11 de agosto de 2016

MALAPASCUA-BANTAYAN


Pueblo y playa de Santa Fe. Fiesta de Santa Filomena.


Nos zampamos unos desayunos al estilo filipino en el sitio de siempre (el Ging-Ging´s Garden Restaurant) y terminamos de recoger sin prisa pero sin pausa. A las 9 pasadas nos encaminamos a la playa donde nos había dejado la bangka que nos trajo, pero nos cruzamos con un local, seguido por dos guiris, que nos indicó que el barco de vuelta a la isla de Cebú salía de la otra playa (la nuestra) con motivo de los vientos.

El viaje Malapascua-Cebú: barquita al bangka, bangka y barquita al muelle: 20, 80 y 20 PHP c/u.

Desembarcamos y tomamos un autobús (unos 50PHP c/u) que nos dejó en el cruce "San Pedro", allí una moto taxi (80PHP los 2) que nos dejó en el puerto, donde cogimos el ferry que nos llevó a la isla de Bantayan, en un viaje de 3h. (170PHP c/u). El crucero fue cómodo y tranquilo y aprovechamos para leer y dormitar.

Tras desembarcar en Bantayán, fuimos a pié al resort donde habíamos reservado alojamiento desde Malapascua: en el Ritzy´s White Beach Resort, en el pueblo de Santa Fé. La habitación nos decepcionó mucho porque era pequeña y triste, y estuvimos dudando cambiarnos al Bantayan Cottages, frente al que habíamos pasado, donde se hospedó otra pareja con la que vinimos y que costaba la mitad (400PHP). Pero finalmente nos quedamos por la fantástica situación en la playa, con espacios abiertos asomados al mar y colorido mobiliario. El sitio parecía medio abandonado y de hecho, nosotros éramos los únicos huéspedes, así que nos sentimos como en casa, entrando y saliendo, y apoderándonos del comedor abierto, para disfrutar de la brisa, el rumor del mar, el cielo estrellado... y también sufrir el jaleo de la fiesta que el pueblo tenía montada cerca... 


Del chunda chunda nos hubiera sido difícil huir: los días 10 y 11 de agosto es la fiesta de Santa Filomena y no sé qué santo más, y nos topamos de lleno con la celebración: procesión con pasos de las santas, recitación de novenas por megafonía, cantos, velas y fuegos... Juegos de azar, música y juerga.... ¡¡¡que duró toda la noche!!!!


Al día siguiente cuando fuimos a pagar la estancia, el hombre que estaba a cargo tenía una ligera cogorza encina y no pudo cobrarnos con tarjeta porque no sabía utilizar el datáfono. Además, tuvimos que indicarle qué debía cobrarnos porque no sabía... Se disculpó avergonzado. En fin, otro de los alicientes de hospedarnos en este sitio era el pago con tarjeta, pues vamos "justos" de pesos en metálico.

No nos quedamos más tiempo en la isla, porque nuestra intención era utilizarla como salto a la isla de Negros. Pero si nos hubiéramos quedado más tiempo, seguramente hubiéramos alquilado una moto para recorrerla.


La playa de Santa Fé me pareció muy bonita. Hay varios resorts, uno a continuación del otro (entre ellos el nuestro) que están a pié de playa, formando diques sobre la arena, que es muy blanca y está llena de restos de conchas y coral. El mar, cerca de la costa estaba turbio, con un color blanquecino, pero no sucio, lo que daba una pincelada de brillo en contraste con el mar más profundo, con tonos verdes y azules.


En las playas en las que hemos estado hasta ahora, estamos viendo algo de basura en las orillas, fundamentalmente plásticos, además de materia orgánica (algas, ramas, cocos..., que no considero basura). Me da la impresión de que en temporada baja, como es ahora, las playas se dejan "a la buena de dios" o se mantienen lo mínimo. Para mi, que estén tan desiertas y salvajes me encanta, pero entonces las consecuencias de la civilización son más tristemente patentes en las orillas.



Para comer no encontramos casi opciones fuera de la plaza MG Square, junto a la carretera principal, pero algo escondida. Es un espacio apartado y abierto que congrega un montón de restaurantes. Nosotros nos decantamos por uno de ellos y probamos las vieiras (scalop) en salsa de crema al whisky. Muy ricas!!

Por cierto, en este sitio fue la primera vez que nos llamó la atención la cantidad de parejas mixtas, señor mayor occidental y mujer jóven filipina.

INFORMACIÓN

* Guía de Bantayan para mochileros...

miércoles, 10 de agosto de 2016

MALAPASCUA - Inmersiones Isla Gato


Por la mañana hicimos dos inmersiones en la Isla del Gato y por la tarde nos relajamos en nuestra playa.

Hoy no tuvimos que madrugar tanto, pues salíamos a las 9 del centro de buceo Exotic, y ya tenían nuestro equipo preparado del día anterior.

Llegamos a la isla Gato, que es un islote con algo de vegetación y muchas gaviotas, que parecen golondrinas. Las embarcaciones que se utilizan para bucear se llaman bangkas y parecen zapateros, esos insectos que se desplazan sobre la superficie del agua. Son muy pintorescos.

En la isla Gato, hicimos dos inmersiones. 

En la primera vimos, nada más empezar, dos tiburones dentro de unas oquedades en la pared vertical. Estaban descansando, posados en el suelo, aunque al llegar nosotros y enchufarles con la linterna, uno de ellos se asustó y dio un par de vueltas dentro de la cueva, hasta que se quedó quieto al fondo. Fué un poco incómodo porque había mucha gente y estábamos en una especie de grieta o de cañón. Hubo codazos, aletazos y cabezazos...



La visibilidad era mala, con muchas partículas en suspensión, y el paisaje no me pareció muy bonito pero vimos un montón de animales: un caballito de mar amarillo con la cola anillada a una piedra del fondo, un cangrejo que parecía un pedazo de metal oxidado con incrustaciones, totalmente camuflado, una gamba escorpión, nudibranquios de distintas formas, tamaños y colores, una sepia grande... Y también estrellas de mar enormes y muy bonitas. Había coral blando de color rosado.

Tras la inmersión, comimos en el barco el menú que habíamos elegido el día anterior al reservar las inmersiones, descansamos, tomamos el sol, nos bañamos y nos preparamos para la segunda inmersión del día que me dejó un sabor agridulce porque no hubo nada destacable. Fue la inmersión alternativa (de compromiso) al resto del grupo, que no pudimos hacer por no ser "Advanced". Más pobre que le primera y con una visibilidad de m... Pero bueno, la disfruté igualmente y me sentí muy a gusto. 

El otro grupo salió encantado: atravesó un túnel donde había un tiburón que vieron de cerca y un banco de caballas alimentándose, entre otras cosas...




Volvimos a Malapascua sobre las 16h, tomamos algo en el sitio habitual y ya nos quedamos en nuestra playa bañándonos y leyendo hasta que anocheció. Dejamos las mochilas preparadas para marcharnos al día siguiente a primera hora, sin agobios pero sin demora.

INFORMACIÓN

* Gato Island Malapascua


martes, 9 de agosto de 2016

MALAPASCUA-Inmersión en Monas Shoal


Avistamiento de tuburones zorro y paseo hasta el faro de la isla.

AVISTAMIENTO DE TIBURONES ZORRO

El despertador sonó a las 4:30 porque habíamos quedado en el centro de buceo a las 5:30, que está en el extremo opuesto del paseo playero. Desayunamos algo ligero en el porche de nuestra cabaña (que habíamos comprado el día anterior) y nos encaminamos aún de noche hacia el centro. Allí, nos prepararon nuestra caja de equipo, todo menos las máscaras y los trajes, que traíamos con nosotros de Madrid. En el caso de los trajes, nosotros buceamos con licras, en mi caso, una de manga corta y otra de manga larga por encima, pues el agua está a unos 29 grados y la licra me es mucho más cómoda. 

Nuestro dive master, nos explicó la inmersión con un esquema. Iríamos con él, pues al bajar a profundidades superiores a 18 metros y tener nosotros solo el Open Water y no el Advanced, no nos permitieron ir solos. Nos fastidió mucho, pero bueno, al final pudimos hacer la inmersión por el mismo precio que el resto, tras la negociación del día anterior (1.500PHP c/u).

Embarcamos en la playa, frente al centro y navegamos unos 40 minutos hasta el punto de inmersión, llamado Monas Shoal. El mar estaba algo agitado y el barco se movió un poco. Habíamos tomado una biodramina con cafeína con el desayuno, no fue mala idea...

Nos zambullimos en el mar, nuestra primera inmersión después de dos años en "dique seco" y he de decir que me sentí fenomenal, como pez en el agua ¡¡¡un placer!!! 

La primera impresión bajo la superficie fue de penumbra y buena temperatura. Apenas estaba amaneciendo y el cielo estaba algo cubierto. El paisaje me pareció lúgubre, sin color ni movimiento.

Bajamos a 24 mts y avanzamos hasta el punto de observación de los tiburones zorro, que en esta zona están muy protegidos (son la joya de la isla). Allí nos juntamos con otros buceadores apostándonos en las líneas de observación y moviéndonos en un pequeño radio en busca de los protagonistas de Malapascua. ¡¡Y por fin los avistamos!!, estaban a unos 15 mts frente a nosotros, dando pasadas en círculos. Aparecían y desaparecían, pero podíamos distinguir bien su silueta, tan elegante, sus ojos de botón, sus bocas abiertas... Vimos varios y uno se nos acercó a unos 10 mts o menos. Pensé que nos pasaría por encima, pero en un rápido quiebro dio media vuelta y desapareció en la penumbra.


Fue espectacular. Son tiburones preciosos. Fue un auténtico lujo poder verlos porque son animales muy amenazados, que además viven a grandes profundidades y es insólito poderlos observar a pocos metros de la superficie. En este enclave, los tiburones suben para ser limpiados por peces limpiadores que se comen los parásitos que se les incrustan en la piel.

PASEO AL FARO


De nuevo en tierra, comimos en el Ging-Ging Restaurant Garden y yo me fui a explorar la isla mientras Vic se quedaba en la cabaña de siesta, lectura y escritura. Intenté hacer snorkel en un manglar, pero la marea estaba muy baja y las algas muy a ras de la superficie. El manglar es bonito, pero estaba lleno de plásticos, una pena. En el barro bajo las copas y entre las raíces de los árboles vi saltarines del barro, que, como si fueran sapitos, iban saltando a mi paso.

Luego fui al faro, en el norte, al otro extremo de la isla. Llegué gracias al mapa ofline instalado en el móvil y preguntando, porque el sendero que finalmente sube al faro está bastante escondido. El faro es un cilindro blanco, alto y estrecho que creo que está abandonado. Las vistas no son muy allá a la hora que llegué, pero me da la impresión de que se pueden ver unos atardeceres preciosos, si se dan las condiciones.


Volví bastante cansada y cocida porque el camino discurre despejado, sin prácticamente sombras. Recomendable hacerlo con agua y con gorro, o mejor, sombrilla. Me hubiera gustado llegar al brazo de mar con dos playas, un punto panorámico que hay bajo el faro. Estuve muy cerca y luego ya no tuve tiempo.

De vuelta en la playa frente a nuestro alojamiento, me metí a remojo durante una hora, disfrutando del atardecer, el paisaje y el ambiente.

RECOMENDACIONES


* Si buceas, valora tomarte una biodramina con cafeína, especialmente si vas a navegar un buen trecho.

Se puede bucear con licras. La temperatura del agua la permite y son mucho más cómodas que los neoprenos de los centros de buceo. Nosotros trajimos de casa, tanto las licras, como las máscaras.
* Si paseas por la isla, llévate una sombrilla y protégete bien del sol.

INFORMACIÓN INTERESANTE

* Vida secreta del tiburón zorro


lunes, 8 de agosto de 2016

CEBÚ - ISLA DE MALAPASCUA


Llegamos, nos instalamos en la isla de Malapascua y contratamos la inmersión del día siguiente para ver al famoso tiburón zorro.


Desayunamos en el hotel (cereales con fruta y leche) y nos pidieron un taxi (211PHP) que nos dejó junto al autobús a Maya (200PHP c/u). En unas 4h llegamos al embarcadero de Maya, al norte de Cebú y allí cogimos un barco (100PHP c/u) a la Isla de Malapascua.

En Malapascua nos alojamos en White Sand Bungalowsjunto al pueblo, en un extremo de la costa sur de la isla, una zona apartada, muy tranquila, frente a una playa resguardada pero con ambientillo.

La cabaña de madera, sobre pilotes, muy básica pero cómoda, con ventilador y baño, con un porche con hamaca y una zona ajardinada, con vistas a la playa a través de los árboles y setos del jardín. Muy agradable, aunque el restaurante nos pareció caro, mejor ir al Ging-ging Garden Restaurant, que está a un paseillo, en el interior, por un camino perpendicular a la playa, desde nuestro alojamiento: rico, barato y tranquilo.


Después de comer y descansar un poco, nos recorrimos todos los centros de buceo que hay a lo largo del paseo paralelo a la playa. Finalmente nos decidimos por el Exotic Dive, primero porque aceptaban tarjeta para el pago (no todos la aceptaban) y además, salían al día siguiente para ver los tiburones zorro. Todos los centros ofrecen los mismos puntos de inmersión, en diferente orden. Pero los precios varían. Y para muchas inmersiones exigen ser buceador advanced: para bajar a más de 18 mts., para cuevas, inmersiones nocturnas..., a pesar de que tenemos un reconocimiento "Deep Water" de PADI y ya hemos hecho todo eso en las más de 40 inmersiones que llevamos... Nos quedamos con un sabor agridulce, valorando si nos valdría la pena sacarnos el Advanced durante viaje... Al final no nos lo sacamos y tampoco nos lo volvieron a pedir.


RECOMENDACIONES

* Es muy importante venir con suficientes pesos a la isla porque no hay cajeros y en algunos sitios no aceptan tarjetas. En nuestro caso, tuvimos que pagar al contado el alojamiento, en muchos restaurantes y en algunos centros de buceo era la única opción...
* Reserva la inmersión o inmersiones próximas lo antes posible porque cuando te acuerdes, los centros de buceo pueden estar cerrando.

FUENTES DE INFORMACIÓN INTERESANTES


*Buceo Malapascua