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lunes, 1 de septiembre de 2014

ISLA BUNAKEN. INMERSIONES Y CANGREJOS COCOTEROS.


Dos inmersiones diurnas y una nocturna (la primera que hacemos :D). Avistamiento de cangrejos cocoteros.

Embarcamos a las 8am. Nuestros equipos ya estaban preparados para hacer dos inmersiones matitunas en los puntos: Sachico's y Pangalisang


Estuvieron bien, pero no fueron tan espectaculares como la segunda del día anterior (de momento la mejor en Sulawesi). En la de Sachico's hubo poca corriente y bastante visibilidad en comparación con la de Pangalisang. También más peces y color. En la inmersión de Pangalisang pillamos mucha corriente. En algunos momentos nos arrastró y complicó la flotabilidad: subíamos y bajábamos como en una montaña rusa, obligándonos a echar mano de la tráquea para inflar y desinflar el jacket. La inmersión fue bastante movidita. 

Vimos algunas tortugas y la sombra de un tiburón bastante por debajo de nosotros. El Dive Master nos enseñó cosas minúsculas como cangrejos de las anémonas y gusanos. Entre inmersión e inmersión, tuvimos tiempo para relajarnos en el barco. En esta ocasión fuimos menos buceadores y el personal, que era todo indonesio, estaba relajado y había muy buen rollo. Supongo que influyó que no estaba el jefe alemán Swens ;P.

Ya en el resort, comimos y pasamos la tarde languideciendo y disfrutando del entorno hasta las 6pm, hora a la que habíamos quedado en el centro de buceo para una inmersión nocturna

Entramos en el mar directamente desde la 
playa, frente al resort, con el equipo puesto y nadamos unos 10 minutos hasta el abismo. Mientras nadábamos a oscuras, al mover el agua, cientos de puntitos luminosos se encendían y brillaban a nuestro alrededor haciendo remolinos. 
Una vez al borde del acantilado submarino, iniciamos la inmersión siguiendo la pared vertical que se perdía de vista en la profundidad. Sin las linternas, la oscuridad bajo la superficie era absoluta, y con las linternas encendidas, la impresión era de estar dentro de una cueva, ingrávidos. En esta ocasión yo me puse un neopreno porque me avisaron de que podía haber medusas. No vimos ninguna, pero estuve calentita y muy cómoda (no hubo nada de corriente).



De los cientos de peces que nos rodeaban durante el día, no quedaba prácticamente ninguno. Era como estar en una ciudad desierta. Pero había otros seres que teníamos que buscar y localizar con mucha atención porque estaban perfectamente camuflados, como varios tipos de cangrejos que parecían algas o coral, un cangrejo enorme con una concha blanca encima de su cuerpo, bien cogida que si no se movía, parecía un elemento inerte del fondo. También vimos un cangrejo ermitaño enorme dentro de una preciosa caracola, un animal que parecía un bicho bola gigante, como la palma de mi mano, muchas gambas y camarones y una langosta metida en una grieta, transparente con líneas naranjas y largas antenas blancas. También había muchos gusanos, alguno de ellos bastante grande. Disfrutamos mucho de las sensaciones y los nuevos matices, tan distintos de las inmersiones diurnas.

Después de ducharnos y cenar, llegamos a tiempo para unirnos a un grupo que salía para buscar cangrejos cocoteros. Tuvimos que entrar en el bosque para aproximarnos a otra playa porque en la nuestra no encontraron ninguno. Íbamos poco preparados para andar entre la maleza de noche, con chanclas y los móviles encendidos con la función linterna... Pero valió la pena porque finalmente atraparon dos ejemplares sin que nadie sufriera ningún percance.

Los cangrejos son grandes y muy fuertes. Tienen un cuerpo con forma entre garrapata gigante y culturista musculoso. Volvimos a la playa con los cangrejos para poder verlos bien y fotografiarlos. A los pobres los mareamos un poco, provocándoles para que agarraran palos y ramitas y observar así sus reacciones y su fuerza. Imponen bastante. Finalmente los dejaron en libertad dentro del bosque.


Para este paseo es recomendable llevar linterna, echarse repelente para mosquitos e ir con calzado estable. Nosotros nos llevamos unas sandalias todoterreno, que se pueden mojar y agarran bien en el terreno.