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miércoles, 3 de septiembre de 2014

ISLA BUNAKEN - MANADO - BATUPUTIH


Llegamos a Batuputih y reservamos una excursión para el día siguiente a la Reserva Tongkoko para ver tarseros y macacos negros. También acordamos el viaje a Tomohon.

A las 9:30am tomamos la lancha rápida, que compartimos con alemanes del resort y algunos locales, y en algo así como 1h llegamos a Manado. Allí cogimos un coche privado en la calle que nos llevó a Batuputih (el trayecto duró unas 3h). 

Nos alojamos en el Ranger Homestay que nos habían recomendado Laura y Javi (donde habían estado un par de días antes). Llegamos allí directamente, sin reservas, pero eramos los únicos. Un sitio muy básico y algo destartalado. Nuestra habitación era fea pero espaciosa (debía ser lo más básico que tenían, dentro de lo básico que era el sitio :P), con un ventilador, mosquitera y baño destartalado pero suficiente. El alojamiento incluía 3 comidas al día (y agua gratis) por 200.000Rp/noche (sin wifi). Pronto descubrimos que la comida era buenísima y abundante. Y el ambiente nos pareció superfamiliar y acogedor.


Nada más dejar los trastos, comimos un arroz frito con tortilla, unos zumos y fruta, que nos prepararon rápidamente, y acordamos con Sakar el guía que nos recomendaron nuestros amigos españoles (que es primo del dueño del hotel), la excursión a la Reserva Tongkoko (7.000.000 Rp + entrada al parque) para el día siguiente que sería de 4 a 9am, para ver tarseros y macacos negros. Lo decidimos así para pagar solo una vez la entrada al parque y aprovechar la hora de cambio de animales nocturnos que se retiran y diurnos que empiezan su actividad.

A las 3:30pm nos fuimos un rato a la playa, que está al final del pueblo, siguiendo la única carretera. Es de arena volcánica, gruesa y negra. La zona cercana al pueblo estaba llena de barquitos pesqueros de esos que parecen zapateros de agua, muy pintorescos, pero andando un poco la playa estaba despejada y solitaria. Dejé a Vic leyendo y me pegué un chapuzón con las gafas. El fondo era negro grisáceo y estaba vacío. Solo vi un banco de peces plateados de unos 17 cm, que nadaban muy juntos con las bocas abiertas y desencajadas, supongo que zampándose la materia que había en suspensión. El chapuzón me sentó de maravilla :)

Nos tomamos una cerveza en una "homestay" cercana, para aprovecharnos del wifi y cenamos de maravilla en nuestro alojamiento.

Batuputih nos pareció un pueblecillo muy agradable: tranquilo, fresco, gente amable, animales en el camino (cerdos, gallinas, perros), barquitos pesqueros, unas playas y un parque impresionantes para disfrutar...