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jueves, 25 de agosto de 2011

CAHUITA - MANZANILLO


Hoy llegamos a Manzanillo, buceamos en su playa y disfrutamos de la tranquilidad del pueblo.

Desayunamos unos pintos con huevos y cafés (5060CRC) :). Después intentamos ver un ranario que mencionaba la guía que llevamos, pero ya no existe, así que recogimos y nos fuimos a la estación de autobuses donde cogimos el siguiente a Puerto Viejo de Talamanca (1270CRC). Sin embargo, una vez comprado el billete, decidimos seguir hasta Manzanillo, así que en Puerto Viejo, cogimos otro autobús a Manzanillo. Podíamos haberlo hecho directamente desde Cahuita (ahorrando tiempo y seguro que dinero), pero fue una decisión sobre la marcha. Pensamos que Manzanillo sería una población más tranquila y más cómoda para visitar el Parque Manzanillo.

En Manzanillo nos recibió Pablo Bustamante, el dueño de las Cabinas ManzanilloCogimos una de las cabinas dobles de abajo (11000CRC), seguramente menos romántica pero más fresca que las de arriba, agradables, frente a un bosque. Me encanta tener árboles cerca porque es una gozada despertar con el canto de los pájaros.


Hicimos colada, comimos unos casados en la soda El Rinconcito Alegre (7000CRC), muy sencilla y tranquila y luego nos fuimos a hacer snorkeling, dejando las pocas cosas que llevábamos camufladas bajo hojas de palmera en la playa. Nos zambullimos en un mar en calma, calentito y cristalino. Durante la comida había llovido un poco pero ahora asomaba un tímido sol que iluminaba con una bonita luz dorada la playa solitaria.

Llegamos hasta una zona de coral nadando en dirección a unas rocas que sobresalían, a unos metros de la costa y allí nos quedamos disfrutando de los peces y el movimiento de las algas. Íbamos casi vestidos, con camisetas y pantalones cortos debido a las quemaduras solares de Cahuita. Había mucha vida (aunque no muy variada). Vimos una morena pequeña y un banco de sepias del color del fondo, costaba distinguirlas. Estuvimos a remojo como hora y media.

Por la tarde compramos el desayuno para el día siguiente en un super (2250CDR) y ya de noche, dimos un paseo por la playa en dirección contraria al pueblo y al parque. Se nos hizo noche cerrada y a la vuelta a penas veíamos dónde pisábamos. Fue un paseo muy agradable.

Con el rumor de las suaves olas como banda sonora, el tenue reflejo de la arena mojada y de las estrellas en el mar, el destello intermitente verde pálido de las luciérnagas sobre la negra espesura del bosque y los destellos verde pálido del plancton en el agua al meter los pies... Fue mágico.