Llegamos a Kadidiri, nos instalamos y nos apuntamos para las primeras inmersiones del viaje, al día siguiente.
El desayuno, que estaba incluido, fue un poco desastroso. Muy lento y caótico. A base de plátanos y tortitas que salieron con una lentitud pasmosa. Nos tranquilizaba que todos los que nos íbamos juntando allí íbamos al mismo sitio. Al final las parejas compartimos desayuno para ahorrar tiempo :)
A las 9:30am una bemo nos llevó (a nosotros, Aitor, la pareja de franceses y otra pareja de suecos) al puerto y allí embarcamos en el ferry que nos llevó a la isla de Wakai, una de las Togian.
El viaje en ferry fue muy cómodo, con mucho espacio y fresco. Además pudimos tomarnos unos cafés en la pequeña cantina.
Llegamos a Wakai sobre las 2pm. Allí el agente del Oasis Hotel de Ampana nos propuso llevarnos a la isla de Kadidiri en la lancha del Paradise Resort y enseñarnos el Resort: si nos alojábamos allí no nos cobrarían el viaje en lancha, y si nos alojábamos en otro sitio, nos cobrarían 25.000Rp. por el servicio de lanchataxi, que no estaba mal. Aceptamos y una vez en Kadidiri mareamos un poco la perdiz viendo y valorando diferentes opciones de resorts y cabañas, pero al final nos decidimos por el Paradise.
Cogimos una cabaña de madera con mucho encanto, frente a la playa que me pareció de tarzán. Del grupito que llegamos, los franceses fueron los únicos que se alojaron en otro sitio, en el Black Marlyn, porque tenían reserva y un curso de buceo con ellos. El precio del alojamiento incluía pensión completa y a al bucear con ellos nos hicieron un descuento. Por cierto, olvíadate del wifi y del teléfono en las islas :D
Dejamos los trastos, nos pusimos cómodos y fuimos al comedor a zampar un tazón de nuddles que nos estaban esperando como aperitivo de bienvenida, y que nos supieron a gloria. Luego nos dimos el primer chapuzón y nada más mirar bajo la superficie con las gafas, nos topamos con un conjunto de anémonas con sus peces payaso defendiéndolas de nosotros :). El fondo de "nuestra playita" tenía zona de arena, de algas y de coral con muchos peces, ambientillo y color.
Cogimos una cabaña de madera con mucho encanto, frente a la playa que me pareció de tarzán. Del grupito que llegamos, los franceses fueron los únicos que se alojaron en otro sitio, en el Black Marlyn, porque tenían reserva y un curso de buceo con ellos. El precio del alojamiento incluía pensión completa y a al bucear con ellos nos hicieron un descuento. Por cierto, olvíadate del wifi y del teléfono en las islas :D
Dejamos los trastos, nos pusimos cómodos y fuimos al comedor a zampar un tazón de nuddles que nos estaban esperando como aperitivo de bienvenida, y que nos supieron a gloria. Luego nos dimos el primer chapuzón y nada más mirar bajo la superficie con las gafas, nos topamos con un conjunto de anémonas con sus peces payaso defendiéndolas de nosotros :). El fondo de "nuestra playita" tenía zona de arena, de algas y de coral con muchos peces, ambientillo y color.
El atardecer fue de postal. Aunque el sol desaparece tras un islote frente a la isla, los cambios de tonalidades de la escena fueron espectaculares y cada atardecer que vimos, los días que estuvimos en la isla, fueron muy diferentes.
A las 7pm cenamos todos los huéspedes juntos en tres mesas largas que habían acondicionado para la ocasión, lo que animó a la charla entre todos. La cena fue a base de arroz con pasta, verdura y ternera. Sencilla, pero rica. En la tienda compramos cerveza y agua. Para el agua, se compra una botella de plástico, que luego se va rellenando por un módico precio.
En el resort reservamos inmersiones para el día siguiente, apuntando nuestros nombres en una pizarra.
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