miércoles, 20 de agosto de 2014

RANTEPAO. CAMINATA POR EL NORTE DE TANA TORAJA II

Mercado de búfalos, regreso a Rantepao y reserva de alojamiento para Tentena.

El amanecer fue mágico. Un mar de nubes sobre Rantepao fue reptando y subiendo por los campos y luego se elevó en jirones, sobrepasando nuestra altura hasta flotar por encima de los bosques y las montañas.

La mañana era fresca, ideal para caminar de vuelta a Rantepao. Esta vez el camino fue hacia abajo, de nuevo aldeítas, arrozales, cafetales y bosques de bambú, pero la distancia mucho más corta (el recorrido de toda la excursión fue circular).

Llegamos a un pueblo grande donde cogimos un transporte local que era una furgoneta (de las que también utilizan para transportar animales), con la parte de atrás al descubierto, donde íbamos los pasajeros agarrados, sujetándonos la cabeza en cada bache y agachándonos con cada rama. Fue muy divertido y alucinamos con la velocidad que alcanzamos por esas carreteras estrechas y sinuosas, llenas de tráfico, gente, animales, agujeros, etc.

Nos bajamos en Bolu, donde visitamos el mercado de búfalos, que es semanal. Nos impresionó especialmente la parte de venta de cerdos porque tenían hileras de ellos vivos, fuertemente atados e inmovilizados en una especie de camillas de bambú, de manera que no podían casi ni respirar. Bastante penoso (a los búfalos se les trata mucho mejor). Algunos chillaban e intentaban moverse, muchos tenían los ojos cerrados, pero otros trataban de ver lo que ocurría a su alrededor. Algunos eran metidos en sacos, a otros se los llevaban en moto, camilla y cerdo atado, en la parte de atrás. Desde luego, fue todo un espectáculo.

El resto del mercado, que es bastante grande, tiene puestos donde venden de todo para la vida cotidiana: machetes y cuchillos, aperos para los animales, para el campo y para la casa... También se venden gallos de pelea. John Rante nos guió y explicó algunas de las cosas que veíamos.

Ya de vuelta en el Hotel Pison cogimos las mochilas que habíamos dejado guardadas y nos instalamos en otra habitación (que habíamos reservado antes de partir). Además, nos aseguramos de que nos habían hecho la reserva del autobús para el día siguiente a Tentana. Y reservamos hotel para esa ciudad. 

Pasamos el resto de la tarde de charla, internet, lectura y merienda-cena... hasta las 10:30pm. Anécdota de la habitación en llamas: mientras estábamos de relax en el comedor, fui a por una cerveza a recepción y en cuanto vieron el número de mi habitación me pidieron que les acompañara a toda prisa porque creían que había fuego... apurada y seguida por el dueño y un empleado abrí la puerta de la habitación para comprobar  lo que sospechaba: la vela antimosquitos que había dejado en el suelo, en el centro de la estancia, seguía titilando alegre y tranquila en su vasito de cristal. Al parecer, habían visto el resplandor de la llama desde la ventana o bajo la puerta... Pero muy preocupados no debían estar si no entraron directamente... ;P

No hay comentarios:

Publicar un comentario