sábado, 16 de agosto de 2014

MAKASAR - RANTEPAO


Pasamos el día en autobús, viajando de Makasar a Rantepao (es posible hacer este viaje por la noche). En Rantepao acordamos una excursión a una ceremonia funeraria toraja con un guía local para dos días después y planificamos una excursión en moto para el día siguiente.


A las 8am nos recogió en el hotel la furgo que habíamos reservado y nos dejó en la estación del autobús que nos llevaría a Rantepao, en un viaje de 10,5h para recorrer 242km de distancia. Menos mal que el autobús era cómodo, con asientos extra anchos, reclinables y aire acondicionado. Se supone que el viaje tendría que haber durado unas 8h pero pillamos tráfico lento y un par de atascos importantes. Puede que la lentitud tuviera que ver con los preparativos de la fiesta nacional (el 17 de agosto), pues la población , tanto adultos como niños, estaba volcada en ensayos de desfiles, engalanamiento de casas y pueblos... había un gran ambiente festivo, alegre y pintoresco. Además, hicimos 4 paradas.


La primera parte del viaje transcurrió por una interminable recta entre arrozales en distintos niveles de desarrollo y recolección. Y la segunda, por una carretera de montaña llena de curvas, entre selva, pequeños poblados y construcciones diseminadas. Fue como mirar a través de un escaparate la vida cotidiana de la gente y su entorno. Me pareció pintoresco, interesante y muy entretenido, con mucha vida pero también vi mucha basura acumulada y humo de hogueras y fuegos que ardían por todas partes, supuse que para quemar basura y rastrojos.

Compartimos ruta con Nuria, una vasca que estaba viajando sola por varios meses.

Llegamos a Rantepao por la noche (a las 8pm) bastante molidos, al Hotel Pison que nos gustó: la habitación estaba frente a un jardincillo, con sillas y mesita en la entrada. Básica pero muy espaciosa, con baño y agua caliente. No tenía aire acondicionado ni ventilador pero no hizo falta porque por la noche las temperaturas eran frescas. Además, tenía una zona común (el comedor), bastante agradable y con wifi (200.000Rp la habitación).


En cuanto nos instalamos, nos encontramos con Nuria en la zona común
, con la intención de organizar alguna actividad con algún guía local. En seguida se nos acercó uno de los que andaban por allí, tomó asiento en la mesa que ocupábamos y tras contarnos lo que ofrecía, iniciamos un exigente regateo al que se sumó Aitor, un catalán que como Nuria, estaba viajando por varios meses y que también buscaba actividades por la zona.

La negociación concluyó sin ningún acuerdo y con el guía dejando la mesa con un retintín de cabreo. Nos quedamos un poco desorientados, con cara de bobos, sin entender muy bien la dinámica que se habría producido. Aitor nos comentó que cuando llegó esa mañana a las 5am (viajó en autobús nocturno), le había abordado otro guía al que 
en ese momento no hizo mucho caso por el cansancio. Lo buscó y con este sí conseguimos acordar una incursión a una ceremonia funeraria toraja para dos días después (no recuerdo el precio que acordamos, pero lo incluiré en cuanto lo recupere). Su nombre: Jako.

Al parecer los guías se acercan por los diferentes hoteles para ofrecer sus servicios. Aunque hay bastantes guías, se reparten el trabajo y el rango de precios es muy parecido. Hay margen para el regateo pero por lo que vimos, no es mucho lo que se consigue bajar. Por otra parte, es imposible contratar un coche cuyo conductor también sea guía. Parece que aquí cada uno tiene su especialidad y hace su trabajo, sin meterse en terrenos ajenos: un conductor solo conduce y un guía solo guía. Por cierto, los guías no nos parecieron nada insistentes ni pesados.


Nos fuimos a la cama sin cenar (la cocina cerraba a las 10pm y se nos pasó la hora), aunque una cerveza fría sí nos pudimos tomar :) y unas galletitas de una tienda cercana, y con la ilusión de explorar la zona sur de Tana Toraja en moto al día siguiente :D.


No hay comentarios:

Publicar un comentario