miércoles, 7 de agosto de 2013

YANGSHUO - HONG KONG


Aunque nos tocaron las peores camas (o nichos, no sé como llamarlos), pues el autobús ya venía con pasajeros, dormimos bastante bien. 

Llegamos a la ciudad fronteriza sobre las 8am. y de allí en tren y luego en metro, a Hong Kong, tras pasar los controles de pasaporte, igual que si entráramos a otro país. 

Nos alojamos en el Merry land Guesthouse, dentro de uno de los gigantescos edificios que constituyen un ecosistema en sí mismos: talleres, pensiones, restaurantes, negocios de todo tipo, viviendas... Nuestra habitación estaba en el piso 11, aunque la recepción estaba en el 13. Pequeña pero muy coqueta y bien aprovechada. Situada, además en un sitio muy céntrico de Konloon.


Pasamos la tarde paseando por los alrededores y alucinando con el lujo de algunas zonas comerciales, del ambiente, los rascacielos, pero sobre todo, cono las vistas desde la bahía y la panorámica del skyline iluminado: literalmente de película.


Cenamos en el mercado nocturno, que está lleno de puestos y de restaurantes, de gente y de turistas.

CONSEJOS GENERALES

Para entrar en Hong Kong es necesario pasar un control de pasaporte. Al llegar nos pusimos a hacer cola, con el resto, en una sala atestada de gente. La cola, que era kilométrica, avanzaba con desesperante lentitud y allí estuvimos un buen rato hasta que una funcionaria nos detectó entre la multitud, nos sacó de la cola y nos hizo pasar, directamente al control.

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