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martes, 25 de agosto de 2015

SANTA MARTA - PARQUE NACIONAL TAYRONA


Nos levantamos sobre las 8am. El desayuno estaba incluido.

Nos acercamos a la catedral de Santa Marta y luego dimos una vuelta rápida por el museo del oro. 

Ya a las 12:45am cogimos el autobús a la entrada de Zaino del Parque Nacional Tayrona, donde llegamos a la 1pm. Y es aquí cuando nos dimos cuenta de que no teníamos dinero suficiente para la estancia :O, así que tras el jarro de agua fría, Vic me dejó con las mochilas y se volvió a Santa Marta para sacar dinero en un cajero porque en las inmediaciones no había posibilidad. Fue un contratiempo bastante fastidioso que nos hizo perder toda la tarde. Nos tiramos de los pelos de no haber aprovechado el paseo por Santa Marta para la gestión.

Mientras Vic corría alguna desventura en busca de un cajero y vuelta a Zaino, yo me chupé dos presentaciones del parque, reservé alojamiento en Finca Don Pedro, cerca de Arreife, el lugar más barato para alojarse en el parque. Reservé una tienda de campaña, aunque creo que hubiéramos dormido mejor en hamacas, al menos más frescos.

Cabo San Juán es el lugar más demandado para pernoctar, pero al parecer no se puede reservar. Si llegas a Cabo san Juan y no hay sitio, tienes que volver a Arrecife. En todo caso, hay muchos campings donde se ofrecen tiendas o hamacas para dormir.

A las 4:30pm, ya dentro del parque, cogimos un microbús que nos subió unos 5 km y allí contratamos un caballo para que llevara las mochilas a Arrecife y nosotros subimos andando por un sendero dentro del bosque, sobre tablas de madera en gran parte del recorrido. Cuando llegamos, las mochilas nos estaban esperando, las cogimos y anduvimos unos 10 minutos hasta la Finca Don Pedro.

Nos instalamos en la tienda, lavamos ropa y cenamos. Nos acostamos sobre las 9pm pero a las 11 tuve que levantarme para pedir a un grupo de españoles y frenceses que bajaran el tono. No me hicieron ni puto caso.

SIGUIENTE: 

VUELTA A SANTA MARTA

Volver a: Colombia. Verano 2015

Nos levantamos muy tranquilamente y a la tardía hora de las 6pm. Salunos pasadas las 8 y ya el resto del camino, primero subida y luego una larga bajada hasta un pueblillo donde comimos.

Por fin salimos hacia Santa Marta, después de una larga sobremesa de espera al todoterreno que nos llevó de vuelta. Llegamos sobre las 6pm, a tiempo para ver la puesta de sol zampándonos una salchipapas y un pero caliente, fresquitos y limpios tras una buena ducha en el Miramar, donde nos alojamos de nuevo, esta vez en una habitación más espaciosa y acondicionada.

Después dimos una vuelta por el paseo marítimo y tratamos de llegar a la catedral, pero las calles estaban muy oscuras y solitarias y no nos dieron mucha confianza, así que decidimos verla al día siguiente, a la luz del día.

lunes, 24 de agosto de 2015

LA CIUDAD PERDIDA. DÍA 4


Nos levantamos a las 4:30am para salir con el grupo, aunque teníamos intención de quedarnos un día más que el resto. Casi todos hacen el viaje en 3 días, pero nosotros decidimos disfrutar un día más de la selva y del entorno. Al fin y al cabo el precio es el mismo e íbamos bien de tiempo.

Llegamos al campamento donde pasamos la primera noche, tomamos unos aperitivos, nos despedimos del resto del grupo. Después de instalarnos en las literas, nos acercamos a unas pozas que nos indicó Pramp, el traductor, siguiendo un senderito que sale del final del campamento y nos dimos un refrescante chapuzón. El sitio es solitario y muy bonito. Tiene dos pozas accesibles, una de ellas profunda, en la que cae una cascada. El agua es  transparente pero de un tono rojo amarillento, un tanto misterioso.

Volvimos al campamento fresquitos y allí estuvimos toda la tarde leyendo, mecidos en las hamacas, con una "interrupción" para el almuerzo. Como ya venía siendo rutina, llovió con intensidad y el ambiente refrescó. Tarde muuuuuuy tranquila.

Yo me descubrí una pequeña garrapata enganchada en mi antebrazo y uno de los guías me la quitó matándola con una cerilla incandescente :O. Es bastante habitual coger garrapatas, de hecho vimos varios casos a lo largo del viaje. Creo que se me enganchó a mi, fue al salir de baño en las pozas...

RECOMENDACIONES:

- Las caminatas, en general, se pueden hacer con sandalias de trekking.
- Es importante llevar bolsas para proteger el contenido de las mochilas de la humedad.
- Lleva una funda impermeable que cubra bien la mochila. Nuestra agencia nos dio una bolsa de basura que nos vino muy bien.
- Es recomendable llevar saco-sábana.

sábado, 22 de agosto de 2015

A LA CIUDAD PERDIDA. DÍA 3

Nos levantamos a las 5am y 2 horas después estábamos en marcha, frescos y ligeros, pues habíamos dejado las mochilas en el campamentoEn las hamacas dormimos mejor de lo esperado, aunque pasamos algo de fresco porque no nos dimos cuenta de pedir mantas ya que al acostarnos hacía buena temperatura.

Llegamos a la Ciudad Perdida (Teyuna, su nombre indígena) a media mañana, siguiendo un camino precioso y muy agradable que transcurrió dentro de la selva. Eso sí, tuvimos que cruzar el río, con el agua hasta la cadera, agarrándonos a una cuerda que había atada de orilla a orilla, para no ser arrastrados por la corriente, a la ida y luego a la vuelta. Y así fuimos tan frescos, con los pantalones chorreando :).



El último tramo para llegar a la Ciudad Perdida es una escalera de unos 1200 peldaños incrustados en el bosque húmedo. Resbalaban bastante, así que había que subir con cuidado, y especialmente bajarlos...

Para mi, lo más espectacular de la Ciudad Perdida fue el el primer vistazo: un panorama que se abrió ante nuestros ojos formado por un conjunto de terrazas de forma circular cubiertas de hierba de un verde brillante, sobre una colina, rodeadas de montañas, tapizadas de un denso bosque húmedo. Esta ciudad fue construida por los tayrona en las laderas norte de la Sierra Nevada de Santa Marta y probablemente fue su mayor centro urbano, que se erigió entre los siglos XI y XIV, aunque sus orígenes se remontan a mucho más atrás.

Estuvimos por allí bastante tiempo y Enrique, nuestro guía, nos explicó algunas cosas de las ruinas, sus habitantes y el descubrimiento de las mismas por buscadores de tumbas. Había muchos mosquitos, que mantuvimos a raya gracias al repelente (en esta parte es imprescindible). Paseamos por las terrazas y subimos a sus diferentes niveles. En lo más alto de las ruinas había un campamento militar con algunos soldados yendo, viniendo y haciendo su vida cotidiana. Nos dijeron que estaban allí para mantener la seguridad del lugar.

Salimos de la ciudad por un camino distinto del que habíamos llegado, siguiendo el pavimento original y bajando escaleras que se iban internando en el bosque. Algún grupo desistió de volver por aquí, porque la piedra resbalaba mucho debido al verdín y el barro, pero creo que valió la pena, pues seguimos disfrutando de las ruinas, recorriendo algo más su emplazamiento y admirando nuevos paisajes.

Pasamos por algunos poblados de comunidades indígenas, con sus chozas circulares hechas de madera y vegetación. A lo largo de todo el camino, en estos días, nos cruzamos de vez en cuando con gente tayrona, con su semblante serio que impresionaba, sus facciones tan suaves pero tan duras, sus vestimentas blancas y su larga melena oscura, normalmente suelta. A veces iban con mulas y perros, otras solos.

Ya en el campamento comimos y enseguida emprendimos el camino de vuelta, por la misma senda por la que vinimos. Como el día anterior se nos abrieron los cielos y nos cayó tal ducha de agua que fuimos chorreando bajo la lluvia por varias horas hasta que llegamos al destino. El camino se había convertido en un riachuelo color café con leche. Nos alegramos de marchar con las sandalias de trekking acuáticas. Si hubiéramos llevado zapatos cerrados, se nos habrían llenado de agua. Aunque íbamos empapados, no teníamos nada de frío.


Llegamos al campamento donde habíamos comido el día anterior, sobre las 4pm, empapados y cansados. Nos instalamos y nos cambiamos. En esta ocasión dormiríamos en camas- literas con mosquiteras. Cenamos a la luz de las velas, en un animado ambiente de charlas y relax.

Cuando me retiré a las 8pm (cenada, cansada y con sueño), que era noche cerrada, se me ocurrió echar un vistazo a la oscuridad más allá del campamento, atraída por los extraños sonidos que lo llenaban todo. El espectáculo que descubrí me dejó sin aliento: donde la mortecina luz del campamento ya no alcanzaba, unos pocos metros más allá, un mural negro y denso de oscuridad se levantaba, tachonado de cientos de pequeños puntos luminosos y palpitantes, de un tenue y misterioso verde esmeralda. El aire vibraba con coros de silbidos y sonidos secos que resultaron provenir de ranas y sapos enormes que se quedaban inmóviles, con sus ojos reflectantes como pequeñas canicas, bajo los haces de nuestras linternas. Parecía que todo estuviera coordinado: los sonidos y el parpadeo de las luciérnagas parecían vibrar de manera acompasada. Belleza pura. Avisamos al resto de los compañeros del grupo, que se habían quedado jugando a las cartas. Todos nos sentimos sobrecogidos.

RECOMENDACIONES:

- Pantalones cortos y ligeros que se puedan mojar sin que resulte demasiado engorroso (y se sequen pronto). También es cómodo calzar sandalias de trekking que se puedan mojar.
- Mucho repelente de mosquitos para la Ciudad Perdida.
- Para la lluvia torrencial: sandalias acuáticas y sombrero de ala ancha.

ENLACES RECOMENDADOS:

- El maravilloso trekking a la Ciudad Perdida de Colombia. El blog de Paco Nadal.
- Ciudad Perdida. Instituto Colombiano de Antropología e Historia ICANH.
- La Ciudad Perdida

viernes, 21 de agosto de 2015

A LA CIUDAD PERDIDA. DÍA 2


Nos levantamos a las 5am y a las 6 estábamos desayunando. Dormimos muy bien en nuestros nichos de maya blanca. 

La noche fue ruidosa por los insectos y las ranas, pero plácida. Yo pasé un poco de calor con la manta, pero nada agobiante. Por cierto, ni las mantas estaban sucias ni las mosquiteras rotas como había leído en foros, que es frecuente. De hecho, en todos los campamentos que estuvimos en este trekking, las camas y hamacas estuvieron bien. Precisamente por eso, nosotros llevábamos el saco-sábana en la mochila, pero no lo usamos ni un día: nos podríamos haber ahorrado el espacio que ocupaba y el peso que suponía, en un equipaje que debía ser mínimo.



El día de hoy fue más largo pero más agradable y bonito, con unas vistas espectaculares. Caminamos casi todo el tiempo a la sombra, dentro del bosque húmedo y sombrío. El camino era una romería de turistas, locales y mulas, pero se iba bien.

Pasamos por varios puentes y campamentos y nos bañamos en el río, junto a uno de esos campamentos donde luego comimos refrescados.



Por la tarde, en la última parte del trayecto se nos abrieron los cielos y nos empapamos en pocos segundos sin remedio. Conseguimos proteger las mochilas con las bolsas de basura que nos habían repartido los guías, pero algo de agua entró. Además, tuvimos que cruzar el río en un par de ocasiones, la primera, en una zona ancha y poco profunda, con cantos rodados en el fondo. Aquí nos encontramos un grupo de soldados, tan empapados como nosotros pero en peor situación pues iban de uniforme, con botas, mochilas y fusiles. Cuando empecé a cruzar, uno de los jovencísimos soldados que salía del río, se apresuró a meterse de nuevo en el agua para ayudarme a cruzar. Me sostuvo la mano, tirando por encima de su cabeza, me llegaba por el hombro, y así llegamos a la otra orilla. Yo miraba asombrada de reojo sus botas que estaban a rebosar de agua... La escena debía ser bastante cómica. El chico, superamable.



La segunda vez que cruzamos el río, el agua nos llegaba por la cintura y tuvimos que avanzar apoyándonos a una roca. El nivel del río estaba subiendo, y subiría mucho esa noche...

Llegamos al campamento chorreando, así que nos cambiamos en cuanto y como pudimos y tendimos la ropa bajo el techado donde estaban las hamacas en las que dormiríamos, aunque sin ninguna esperanza de que se secara pues seguía lloviendo con fuerza y la humedad que nos envolvía era total.

Cenamos a la luz de pequeñas velas, bajo la lluvia, observando impresionados cómo la rugiente corriente del río, que ahora bajaba muy turbia, iba cubriendo las grandes rocas que antes emergían de su cauce como enormes hipopótamos y cómo las orillas iban cambiando rápidamente.



Dormimos en hamacas con mosquitera, en una zona abierta pero techada. Parecíamos gigantescas crisálidas. 

RECOMENDACIÓN:

- Pide una manta para dormir en las hamacas. Además de taparte por encima, conviene protegerse la espalda, pues tiende a enfriarse si queda al aire, en contacto con la malla de la hamaca.

jueves, 20 de agosto de 2015

A LA CIUDAD PERDIDA. DÍA 1


Desayunamos en el hotel, creo que por la patilla (huevos revueltos con dos tostadas y café). Nos dieron unos tickets en recepción cuando preguntamos, pero sospecho que en realidad el desayuno no estaba incluido en una habitación tan básica como la nuestra. 

A las 8.30 vino a por nosotros una chica de Expotur (antes Ecotours), la agencia con la que contratamos días atrás el trekking a la Ciudad Perdida. Nos llevó a la oficina en un corto paseo andando. Allí esperamos bastante tiempo hasta que nos organizaron a todos los guiris que allí nos habíamos congregado. Finalmente salimos dos grupos: el nuestro de 9 personas (4 americanas, 2 ingleses, 1 australiano y nosotros 2) y el otro con 10 (todos extranjeros). Cada grupo con su guía y con un traductor.

Llegamos al punto de inicio de la marcha en una furgo 4x4, en un viaje que se me hizo un poco largo, primero por carretera y luego por camino, dentro del bosque. Nuestro grupo ya se perfiló muy dicharachero.


Este primer día de caminata, fue el tramo menos bonito. Transcurrió por un terreno despejado, a pleno sol, con mucho calor. Hicimos bastantes tramos por un sendero encajonado en el suelo arcilloso, de tonos blanquecinos, que reflejaban demasiado la luz. Por eso, agradecimos el chapuzón que nos dimos en unas pozas transparentes junto al camino, que nos refrescaron e hizo que fuéramos empapados hasta el final de la caminata, aunque no me resultó molesto.

Llegamos al campamento, una serie de techados y construcciones de madera que contenían dormitorios, cocinas y baños. Elegimos nuestras camas en el sector que nos indicaron, unas literas al aire libre, bajo techo, cerradas con una fina mosquitera blanca, formando un cubículo rectangular en el que dormiríamos frescos pero a salvo de los bichos.


Nos dimos otro chapuzón en una poza con cascada cercana que nos sirvió para librarnos del recocimiento con el que llegamos y para quitarnos el polvo acumulado.

Cenamos  y tras un poco de cháchara nos acostamos sobre las 20h.

GASTOS DEL DÍA:

- Hotel + desayuno: 50.000 COP/los2.
- Trekking a la Ciudad Perdida: 700.000 COP/cu. (+3% adicional que cobra la agencia al pagar con tarjeta).

miércoles, 19 de agosto de 2015

SAN GIL - SANTA MARTA (EN AVIÓN: UNA CAGADA)


Lo mejor del día de hoy: el desayuno. Unas deliciosas y abundantes ensaladas de fruta en un puesto del mercado.

Sacamos dinero en un cajero, recogimos las mochilas en el hotel y en la terminal de autobuses cogimos uno a Bucaramanga. Pedimos al conductor que nos dejara en un sitio llamado "Papi quiero piña" para no entrar en la ciudad, y poder coger un taxi, lo más cerca posible del aeropuerto.

En el aeropuerto almorzamos unas arepas que habíamos comprado en el mercado esa mañana y esperamos para coger el vuelo de las 15:30 a Bogotá.

Embarcamos, volamos y aterrizamos en Bogotá. Vuelta a pasar por controles de entrada, tiempo de espera, embarque, vuelo y aterrizaje en Santa Marta. Cogimos un taxi que nos dejó en el Hotel Miramar, que habíamos reservado por internet. El hotel nos pareció muy cutre, destartalado y sucio, pero con ambiente mochilero agradable. La habitación con ventilador y sin baño estaba recocida y nos hizo sudar de lo lindo mientras nos organizamos.

Eran las 19:30, hacía un calor pegajoso, estábamos cansados y hambrientos, pero todavía tuvimos que hacer el equipaje para la Ciudad Perdida, en un viaje de senderismo que duraría 5 días y 4 noches. A trancas y barrancas lo hicimos y conseguimos contactar con la agencia por teléfono para confirmarles el hotel en el que estábamos para que nos vinieran a recoger a la hora que nos indicaran.

Por fin pudimos salir a comer algo, en un garito que hay frete al hotel, unas arepas con unas cervezas que nos supieron a gloria. Las temperaturas siguen subiendo...

martes, 18 de agosto de 2015

SAN GIL: EXCURSIÓN A LA CASCADA DE JUAN CURÍ


Desayunamos en la cocina del hotel, sacamos dinero de un cajero e hicimos el cambio de habitación. En el mercado redesayunamos unos jugos y una ensalada de fruta. Riquísimo por muy poca pasta. Esto es de lo que más nos gusta de los viajes :), especialmente en un país como este con semejante variedad de fruta. Además, compramos el almuerzo: unas arepas y unas empanadillas rellenas.

En la terminal de autobuses cogimos el de  Charalá, que nos dejaría de camino, frente al parque donde está la catarata, impresionante caída de agua de 180 metros, aunque desde abajo solo se ven los últimos 70, que impresionan más viendo a Vic descendiendo  como un pequeño ser, protegiéndose de la fuerza del agua e intentando mantener el contacto con la roca en un rappel que a él le pareció interminable. En principio, no pensaba hacerlo porque nos pareció caro cuando nos informaron en el hotel, pero estando en la catarata, nos lo ofrecieron por menos dinero (35.000 COP, en vez de 45.000).

El agua cae en una poza de aguas chocolatadas donde nos dimos un chapuzón a pesar de ver cómo se precipitaron unas cuantas piedras desde una de las abruptas paredes, justo cuando llegamos, con un potente chapoteo. Nos mantuvimos en el lado opuesto de la poza, donde no había paredes, aguando el oído por si algo se movía allá arriba. Glub!!!

A la catarata se llega por un sendero bien señalizado, pasando en algunos tramos sobre el río, agarrados a una cuerda a la altura de los hombros, para no resbalar (muy recomendable llevar sandalias que agarren y se puedan mojar). En la zona hay rocas planas donde tumbarse o sentarse a disfrutar. 

Para subir a la parte más alta de la catarata, que no se ve desde la principal, hay que seguir un estrecho y escarpado sendero, que se bifurca del camino principal hacia la derecha, cuesta arriba, antes de llegar a la caída principal. Desde esta parte es desde donde se hace el rappel. Esta parte es más solotaria y la catarata no es tan espectacular, pero sí bonita y agreste.

Iniciamos el regreso a las 3:30pm, escuchando los truenos de la tormenta que se acercaba, y cogimos el microbus frente al parque, ya lloviendo a las 4pm. La lluvia fue arreciando hasta que se convirtió en un diluvio. En San Gil el agua corría por las calles como ríos. Llegamos al hotel refugiados bajo nuestros paraguas y metiendo los pues hasta los tobillos al cruzar algunas calles (insisto en la recomendación de llevar sandalias acuáticas), lo que nos permitió avanzar sin miramientos.

Después de descansar un poco en el hotel con unas cervecitas, salimos a cenar un menú ejecutivo en el mismo sitio donde comimos cuando llegamos a esta ciudad.

GASTOS DEL DÍA:

- Redesayuno en mercado: 5.000 COP/los2.
- Comida (2 arepas + 1 empanadilla): 4.500 COP/los2.
- Bus a Charalá (hasta Cascada): 
- Rappel cascada: 35.000 COP/1.

lunes, 17 de agosto de 2015

SAN GIL: EXCURSIÓN A BARICHARA


El día de hoy, 17 de agosto, es festivo en Colombia.

Desayunamos en la cocina comunitaria con lo que compramos el día anterior (el café y te lo pone gratis el hotel) y nos fuimos al mercado, que está cerca y que es desde donde salen los microbuses a Barichara, en la esquina de la calle 15 con la carrera 11.

Dimos un paseo por el mercado que no es muy grande y estaba animado, con puestos de verdura, carnicería y pescadería, ropa, droguería, etc. Y tomamos nota de los puestos que había de jugos y ensaladas de frutas para el desayuno del día siguiente.


Barichara está a 20 km de San Gil. Es un pueblo de estilo colonial muy pintoresco y fotogénico, con sus calles empedradas formando cuadrículas y sus casas bajas pintadas con primor de colores, con originales detalles en puertas, ventanas y fachadas. Muchas de ellas son negocios, especialmente para turistas. Todo muy cuidado, limpio y brillante. La catedral me encantó, sobre todo el suelo de baldosas pintadas. Vale la pena recorrerlo tranquilamente, entrar en sus iglesias y visitar el cementerio.

En una juguería de la plaza nos tomamos unas arepas, unos deliciosos zumos de frutas y por fin probamos las hormigas culonas, que vendían en paquetitos y vasitos, a modo de snaks. Nos gustaron y no nos dio nada de aprensión comerlas. Estaban crujientes y saladitas.


A las 12 comenzamos la caminata de 5 km del Camino Real hasta Guane otro pueblillo del estilo a Barichara pero más pequeño y no tan pintoresco, aunque también con encanto. El camino es una senda empedrada que discurre entre tierras y campo, con pocas sombras, pero en ligera cuesta abajo, en este sentido. Fue agradable.


En la plaza de Guane cogimos un microbus hasta San Gil, a las 2:15pm, que también pasó por Barichara.

Ya en el hotel descansamos hasta las 7pm y aprovechamos para escribir a todas las agencias que organizan el viaje a la Ciudad Perdida, para conocer de primera mano las condiciones, ver la posibilidad de salir al día siguiente de llegar a Santa Marta, y posibilidad de algún tipo de descuento. Nos contestaron todas y nos decidimos por Ecotours que nos ofreció un 10% de descuento en el viaje a La Guajira de 3 días si lo hacíamos con ellos. La Ciudad Perdida resultó bien con ellos, pero nos dejaron colgados para el otro viaje, que terminamos haciendo con otra agencia, pues Ecotours finalmente nos falló. Tuvimos que estar detrás de ellos para conseguir respuestas (nos constó contactar por teléfono), cuando quedamos en que serían ellos los que nos informarían vía mail de las posibilidades para realizarlo en las fechas que les indicamos. 

Todas las agencias tienen el mismo precio, las mismas condiciones y nos pareció que trabajan de la misma forma, por lo que creo que cualquiera de ellas está bien. Eso nos gustó pues nos dio confianza en que la organización y la calidad serían buenas, y así pudimos comprobarlo. Aunque la agencia nos pedía el pago de una señal como reserva, quedamos con ellos en pagarlo todo directamente en la agencia a primera hora, el día de salida, pues nos era complicado ingresarles el adelanto. Estuvieron de acuerdo.

Cenamos unos jugosos pinchos en un puesto callejero frente a la catedral, compramos  una papaya que nos zampamos en el hotel y terminamos el día con unas cervezas en el jardín del hotel, aunque no duramos mucho porque estábamos muuuuuy cansados, como estos días.

GESTIONES DEL DÍA:

- Solicitamos información, vía correo electrónico, a las agencias que llevan a la Ciudad Perdida para concretar el viaje. Finalmente hablamos por teléfono con la que elegimos para asegurarnos de que podíamos salir al día siguiente de llegar a Santa Marta.

GASTOS 
DEL DÍA:

- Bus a Barichara: 4.400 COP/cu.
- Almuerzo en Barichara: 11.000 COP/los2.
- Bus Guane-San Gil: 6.300 COP/cu.
- Cena (2 pinchos en la calle + fruta en una tienda): 8.800 COP/los2.

domingo, 16 de agosto de 2015

VILLA DE LAYVA - SAN GIL


Desayunamos en uno de los locales frente a la estación de autobuses y tomamos un microbus que nos dejó a las afueras de Arcabuco. Allí paramos un bus en la carretera, que nos llevó a San Gil. Unas 6h de viaje en total. Llegamos a San Gil sobre la 1:30pm y nos alojamos en el hotel que habíamos reservado el día antes por internet, al que llegamos andando desde la terminal de autobuses.



El Hostel Macondo es agradable, con cocina comunitaria (donde desayunamos un par de días) y un patio ajardinado con una fuente (y un yaccuci), ideal  para relajarnos con unas cervezas. Cogimos una habitación doble con baño para las dos primeras noches, porque la tercera en principio pensábamos pasarla en el autobús nocturno que nos llevaría a Santa Marta, que hubiera sido lo ideal en nuestras circunstancias, pero por un cruce de cables no lo hicimos así, sino que lo organizamos en avión (gran cagada). Así que cuando intentamos reservar una noche más allí mismo, solo pudimos conseguir una doble sin baño, que además estaba menos insonorizada, lo que se notó en la calidad del sueño. En general, el sitio nos gustó y el personal nos dio mucha información sobre la ciudad, la forma de salir de ella y sobre las actividades y excursiones posibles, tanto las que ellos organizan, como para hacer por nuestra cuenta. Información que nos fue de gran utilidad.

Después de comer un "menú ejecutivo", el equivalente a nuestro menú del día, en un restaurante cercano que nos indicaron en el hotel (abundante, rico y barato), nos fuimos al parque urbano "El Galleneral", que es muy bonito, pero ya había poca luz y nos cayó un chaparrón que hizo del paseo una experiencia muy resbaladiza. Con sol debe ser precioso, especialmente por esas barbas que cuelgan de las ramas y que deben tamizar la luz con diferentes efectos.


En las inmediaciones del parque hay unos puestos callejeros en las que se venden hormigas culonas, frente a una gran escultura de metal de una de estas hormigas. Fue la primera vez que las vimos, pero en esta ocasión no nos paramos a probarlas.

Volvimos al hostal para ducharnos y abrigarnos algo más pues había refrescado, aunque hemos notado como en esta zona las temperaturas son más altas que en Villa de Leyva. Y salimos a dar un paseo y a cenar. Vimos la iglesia de la plaza que nos gustó, pero la plaza estaba cerrada y en obras, así que la ciudad tenía uno de sus encantos fuera de juego, pues al parecer es donde la gente se reúne, se puede comprar comida callejera y en la noche debe tener ambiente. Pero no tuvimos la serte de disfrutarlo.

Nos acercamos al inmenso centro comercial que está a un paseo del centro y al que llegamos cruzando un puente peatonal sobre el río. Había muchas tiendas y un gran supermercado, abiertos a pesar de la hora (eran sobre las 9pm), así que aprovechamos para comprar agua, leche y galletas para los desayunos en el hostal, y tema para hacernos bocatas para la excursión del día siguiente a Barichara. Nos recogimos bastante cansados, aunque se estaba bien en el centro comercial por el ambiente, la música en directo y las vistas de la ciudad encendida.

GESTIONES DEL DÍA:

- Nos informamos de cómo ir a Barichara.

GASTOS DEL DÍA:

- Desayuno: 125.000 COP/los2.
- Microbus Villa de Leyva - Arcabuco: 6.500 COP/cu.
- Microbus a Arcabuco - San Gil: 30.000 COP/cu.
- Comida "menú ejecutivo" en San Gil: 17.000 COP/cu.
- Entrada Parque El Gallineral: 6.000 COP/cu.
- Compra super: 25.828 COP/los2.

sábado, 15 de agosto de 2015

VILLA DE LAYVA. FÓSILES Y COMETAS


Desayunamos en una pastelería frente a la estación de autobuses y a las 8 cogimos el microbús que nos dejó frente al Centro de Investigación Paleontológica.

Nos recibió una joven con pinta de empollona que, casi sin respirar, nos soltó un discurso de bienvenida y de introducción al centro, como si fuera una grabación, y luego, como una autómata, nos lo enseñó y explicó, llamando nuestra atención sobre todo el contenido.


El centro tiene fósiles impresionantes de "monstruos marinos", como los llamó nuestra guía, y de otros bichos no tan "terroríficos", pero muy interesantes. Al parecer la zona estaba sumergida bajo el mar hasta que, debido a la formación de unas cordilleras por la actividad tectónica de la zona, una parte del océano quedó aislado con su rica vida atrapada y abocada a morir. Muchos de estos seres quedaron enterrados en el lodo, con unas condiciones que favorecieron su fosilización. Al parecer la zona está plagada de piedras con vegetales, conchas, peces, huesos... impresos en ellos, y con ellos se han construido casas y senderos.

Nos hizo gracia el mural que tienen puesto en la entrada del Centro, un grafiti en azules y blancos en el que se muestra al equipo de investigación que trabaja en el Centro, con la directora en primer plano, en pose de superheroina sexsimbol... que da un toque de comicidad a la acogida y el lugar.

El Centro incluye un laboratorio, con aparatos y fósiles recién descubiertos, en plena preparación para su limpieza e investigación. Fue interesante ver al doctor y sus ayudantes pulular de aquí para allá, metidos en sus cosas paleontológicas.


Después del Centro, fuimos andando al Museo de El Fósil (están muy cerca). Aquí tienen un impresionante y casi completo esqueleto de un reptil acuático llamado "cronosauro", al parecer en el mismo sitio donde un agricultor lo encontró, trabajando su tierra. El pueblo, dándose cuenta de la importancia del hallazgo, y viendo el peligro de los robos, que ya empezaban a producirse, crearon rápidamente una asociación y construyeron un edificio encima para protegerlo. Me pareció impresionante.

Seguimos a continuación hacia el Observatorio Astronómico Zaquencipa (en una caminata por carretera asfaltada y luego por pista de tierra). Se trata de un conjunto de monolitos, algunos dispuestos en hileras (al parecer para medir las estaciones), otros con forma de pene (al parecer, relativos a la fertilidad), y también un dolmen (construcción funeraria). Todo está en una explanada cercada, tranquila y con encanto. Estuvimos solos y nos pareció un lugar con cierto misterio.

Volvimos a Villa de Leyva andando, siguiendo el sendero de tierra, en un paseo de unos 4 Km, entre tierras, campo y fincas.

Llegamos justo a tiempo para ver el comienzo del "Festival del Viento y de las Cometas", que este año celebran nada más y nada menos que su 40 edición. Nos sentamos en las escaleras de la catedral, mezclándonos con la gente y admiramos los vuelos de cometas, y los esfuerzos para hacerlas volar, tanto de aficionados como de concursantes. Fue un espectáculo bonito y simpático que se prolongaría todo el fin de semana.


Comimos en un asadero, cerca de la estación de autobuses, un churrasco a base de carnaza y embutido. Algo seco pero rico y barato. En un ambiente agradable con música de arpa en directo.

Tras un descanso en el hotel, salimos de nuevo a las 6:30pm para ver el vuelo nocturno de cometas, que nos encantó. Las cometas se elevaron (no todas) y brillaron con diferentes patrones de luz y color en la inmensidad del cielo nocturno, sobre la Plaza Mayor. Parecía que estábamos contemplando el abismo oceánico en una inmersión nocturna. Después de la exhibición pudimos admirar la cometa ganadora, ¡mucho más grande de lo que parecía en vuelo!




Finalmente, nos quedamos a ver parte de la exhibición de salsa por parte de varias escuelas: bailes individuales, por parejas, grupos de chicas o mixtos, incluso niñas. Nos quedamos con la boca abierta por la belleza de los movimientos, tan rápidos y precisos, tan atléticos y acrobáticos, y con tanta gracia. Por no hablar de los trajes, el brillo y el color ¡una belleza!

Nos retiramos antes de que terminara por cansancio, pero la exhibición continuaba y luego había orquesta y baile para todos hasta las 2 de la mañana. Dejamos el centro del pueblo abarrotado y un poco revolucionado.


GESTIONES DEL DÍA:

- Nos informamos de la forma de llegar a San Gil, para el día siguiente y 

- Reservamos hotel para las dos noches siguientes en San Gil.

GASTOS 
DEL DÍA:

- Desayuno (2 cafés con leche y 3 bollos): 7.400 COP/los2.
- Bus a El Fósil: 2.000 COP/cu.
- Entrada al Centro de Investigación Arqueológica: 9.000 COP/cu.
- Entrada en El Fósil: 6.000 COP/cu.
- Entrada en el Observatorio: 6.000 COP/cu.
- Comida: churrasco + 4 cervezas: 34.200 COP/los2.
- 2 cafés y un bizcocho: 6.000 COP/los2.
- Cerveza artesana: 3.000 COP/cu.
- Cena: 24.000 COP/los2.