Hoy hicimos una incursión al Parque Nacional Manzanillo-Mandoca.
Nos levantamos a las 6am, desayunamos en el porche, rodeados del trinar de multitud de pájaros y de los estremecedores
alaridos de los monos aulladores y emprendimos la marcha hacia el Parque.
Llegamos hasta Punta Mona donde
disfrutamos de la desierta y salvaje playa. Mientras Vic se quedó leyendo a la
sombra de un árbol, yo me di una vuelta con las gafas y el tubo. No vi gran
cosa. Llegué a una isla cubierta de vegetación muy cerca de la orilla. Casi
todo el fondo estaba tapizado de algas verde-amarillentas y de lo que parecía
posidonia. Había pequeños peces pero no eran muy vistosos y se escondían entre
las algas. Hasta que, cuando ya iba hacia la orilla para salir, me topé con un
centelleante banco de peces que empezó a dar vueltas apretado y sincronizado,
justo debajo de mi, muy cerca. Eran unos 50 peces (de unos 30 cm) plateados y
planos, muy anchos si los mirabas de lado y casi desaparecían si los mirabas de
frente. Precioso.
El sendero del parque fue un poco rompepiernas, con algo de barro y muchas cuestas pero exuberante. Pasamos bastante calor, especialmente a la vuelta, a pesar de que gran parte discurre a la sombra. En el camino escuchamos muchos monos aulladores, vimos varias ranitas rojas en las zonas más sombrías y embarradas, alguna chicharra en sus tonos verdes sobre la vegetación y los primeros hormigueros enormes de hormigas cortadoras de hojas. Nos llamó la atención la cantidad de propiedades privadas que hay a lo largo del sendero, que además estaban valladas.
Volvimos
bastante cansados y comimos con gran apetito unos casados en el sitio del día
anterior (5300). Luego descansamos en el hotel.
Por
la noche cenamos en una pizzería con Wifi (8000) para organizar el viaje del
día siguiente a Bocas de Toro (Panamá). No lo teníamos planificado, pero
estamos tan "cerca" que nos tentó echar un vistazo... ;)