Llegamos a San José, capital de Costa Rica y buscamos alojamiento.
Por las truculentas historias recientes que
había oído de amigos y conocidos, estaba segura de que me detendrían en el
aeropuerto de Atlanta, básicamente por mi apellido hispano tan común. De hecho
Vicy yo ya teníamos un plan para reencontrarnos en San José si nos teníamos que
separar... Pero finalmente pasamos todos los controles del aeropuerto
como la seda (parafernalia de huellas de todos los dedos de las manos y escaneo
de los ojos). Y antes de darnos cuenta estábamos fuera ¡¡¡qué alivio!!!
El vuelo Madrid- Atlanta con Delta
Airlines se nos hizo muy largo y pesado, especialmente por lo cutre
de la compañía: tuvieron que reiniciar el sistema de entretenimiento
electrónico porque se bloqueaba de vez en cuando. Pero lo que más me
indignó fue que eliminaron la merienda “por las turbulencias” :(. Es la primera
vez que en un viaje tan largo nos quedamos con hambre, y las turbulencias nunca
fueron motivo de que nos dejasen sin una comida :(. Por último, la mantita para
protegernos de la gélida temperatura del avión, nos llenó la ropa de pelusa
roja :(
Llegamos a San José a las 8pm. (hora local, a las
tantas de la madrugada, hora española). Estábamos muy cansados, pero en seguida
llegamos al Hotel Pangea.
No era el que buscábamos, pero estuvo muy bien, buen ambiente, sitio
pintoresco. Nos tomamos nuestras primeras Imperiales ¡y al sobre! :D
No hay comentarios:
Publicar un comentario